En el momento en el que una persona tóxica se cruza en nuestro camino, y le permitimos entrar en nuestra vida íntima, iremos pasando por distintas fases. He podido comprobar que independientemente del tipo de toxicidad que tenga nuestra pareja, los efectos en tu persona y las fases que atravesarás suelen ser bastante comunes.

Desde la desinformación, comenzamos y vivimos esa relación de pareja como una historia de amor única sin precedentes y en la que todo lo bueno está por llegar.

Desgraciadamente, una relación sentimental con una persona tóxica y manipuladora NUNCA termina bien, de hecho suele terminar de la peor manera posible, con gran dolor y angustia para la pareja de la persona tóxica, que se convertirá en su cubo de basura particular.

Es un proceso lineal con un principio y un final, desde que esa persona se cuela en tu vida apenas sin que te des cuenta, hasta que consigues sacarla de ésta y borrar la dañina huella que dejan en ti.

Estas son las seis fases que generalmente se atraviesan al establecer una relación de este tipo:

 

FASE PRIMERA. LA LUNA DE MIEL

Las personas manipuladoras sabe muy bien cómo aproximarse a la víctima a la que desean depredar. Te analizarán fríamente primero y decidirán la mejor manera de abordarte para entrar cuanto antes en tu vida y poder abusar de ti lo antes posible, utilizando la mínima cantidad de recursos posible.

Obviamente necesitan una máscara  seductora para tapar su verdadera personalidad y acercarse a su objetivo. De lo contrario, si pudieramos ver su auténtica personalidad, saldríamos despavoridos apenas les vieramos acercarse.

En esta fase, también conocida como “luna de miel”, utilizarán todas sus técnicas para seducirte. Jurarás ante un tribunal que has encontrado al amor de tu vida, a tu alma gemela. Te sentirás enamorado hasta la médula y tus parejas anteriores parecerán aburridísimas comparadas con la avalancha de emociones tan intensas que te proporciona esta nueva persona .

Es una perspectiva tan prometedora compartir tu vida con ella que es imposible dejarla pasar así que te tiras de cabeza a la piscina, colmado de ilusión, esperanza y alegría, ¿qué puede salir mal con una persona tan maravillosa a tu lado?.

En esta fase es muy difícil, por no decir imposible, que vayamos a buscar información de apoyo. Estamos viviendo un enamoramiento que creíamos que solo existía en las mejores películas de Disney y lo único que queremos es que dure eternamente.

Esta es la fase que más adelante, cuando nuestra pareja de su verdadera cara, anhelaremos recuperar desesperadamente por todos los medios, algo que nos será imposible pues solamente era un falso montaje, parte de su bien trazado plan.

 

FASE SEGUNDA. BANDERAS ROJAS

 Una vez que les hemos dado luz verde para entrar en nuestras vidas, ya han hecho el “trabajo duro”. Han burlado nuestras mas o menos fuertes defensas y ahora están dentro, en condiciones de empezar a explotarnos.

El tiempo que tarda en comenzar esta fase puede ser variable y depende de muchos factores. Normalmente comienza cuando la persona tóxica ha conseguido crear en tí la dependencia suficiente para abusar de tí y que aún así sigas a su lado.

Empiezas a darte cuenta de que cuando necesitas pedirles un favor, casualmente nunca están disponibles, les sientes insensibles ante tu dolor. Empiezas a comprobar que solo estás en su lista de prioridades cuando le interesa obtener algo de ti.

De cualquier manera, empezarás a ver ciertos comportamientos que no se corresponden con el enamoramiento tan intenso con el que comenzasteis al conoceros.

Esto te generará una tremenda disonancia cognitiva, que te acompañará hasta después de que finalice la relación. Tu mente simplemente no puede comprender que esa persona tan maravillosa, tan atenta contigo, tan llena de valores…de repente tenga una conducta que te causa tanto dolor.

Al principio, será dificil discernir que comportamientos son tóxicos, tenderemos a disculpar su conducta y a justificarles creyendo que se trata de simples malentendidos o de casos aislados. Al fin y al cabo una persona tan maravillosa no nos trataría de esa manera a propósito ¿no?.

En esta fase se pueden vislumbrar comportamientos extraños, pero realmente sigue siendo dificil que busquemos ayuda ó informacion.

Generalmente seguiremos en la relación confiando en que la situación mejore con el tiempo, negándonos a distanciarnos de la persona que nos provee de las emociones tan intensas que vivimos en la primera fase.

 

FASE TERCERA. DENTRO DE LA RELACIÓN

 Esta fase llega cuando has compartido el tiempo suficiente con tu pareja tóxica como para haber vivido juntos situaciones de la vida “real” (un cambio de trabajo, un despido…) fuera de la fase de enamoramiento en la que todo parecía de color de rosa y los problemas cotidianos se posponían temporalmente.

Es al acabar el enamoramiento inicial y comenzar a compartir el día a día con tu pareja, cuando se pone de manifiesto si lo vuestro se trata de una relacion funcional.

Una relación sana es bidireccional, ambos miembros aportan valor y se preocupan por el bienestar del otro, esto hace posible que sean sostenibles en el tiempo con un nivel aceptable de estabilidad para ambos.

Las relaciones tóxicas son tremendamente disfuncionales en la vida real porque el 90% del tiempo son unidireccionales. Solamente la persona abusada invierte en ella, mientras que la tóxica se limita a recibir. Esto hace que la relacion solamente sea sostenible a través de un enorme sacrificio por parte de la víctima.

Este tremendo sacrificio de recursos (tiempo, dinero y energía), no tardará en hacer mella en la persona abusada.  Áreas fundamentales de su vida como el trabajo, familia, amigos… comenzarán a verse afectadas, lo que irá generando un deterioro de su entorno a nivel global.

Cuanto más tiempo permanezcas en esta fase, más daño recibirá tu persona. Es una espiral sin fin, un agujero negro que irá consumiendo tu alegría, energía, autoestima…

Es importante entender que para salir de esa espiral, precisamente necesitas de esos valores para ser capaz de cortar con la situación y sacar a esa persona de tu vida. Desgraciadamente cuanto más tiempo se prolonga esta situación, de menos recursos dispones y más a merced estas de tu pareja tóxica que sabrá aprovechar la situación a su favor.

 

En esta fase comienzas a sentirte desorientado, triste, angustiado… su comportamientos te hieren y te dañan pero ni se te pasa por la cabeza alejarte de esa persona pues para tí es una fuente de placer sensorial.

El enganche ya está hecho, han “cableado” convenientemente nuestra mente y aun nos cuesta reconocer que esta persona nos perjudica seriamente con su modo de tratarnos.

Sus comportamientos ambiguos y poco claros te confunden y siembran la desconfianza. Te descubres en actitud hipervigilante para lograr averiguar la información que ellos no te ofrecen. Tu cuerpo se encuentra en un estado de nervios constante y no tarda en enviarte avisos en forma de dolores de cabeza, insomnio, trastornos digestivos…

Si te encuentras en esta fase, tu prioridad debe ser alcanzar el punto de no retorno. También será muy útil de cara a tu recuperación, llevar un diario de la relación.

 

FASE CUARTA. LA RUPTURA

En esta fase, habeis dejado de ser pareja. La persona tóxica ya no se encuentra en tu día a día. Esto puede ocurrir debido a una de las siguientes situaciones:

 

– Tu pareja tóxica te abandona pero vuelve a tí cuando le interesa

– Has cortado la relación, pero al cabo del tiempo vuelves a contactar

– Tu pareja tóxica te abandona y desaparece de tu vida

– Te armas de valor y aplicas contacto 0.

 

Tu pareja tóxica te abandona pero vuelve a ti cuando le interesa

La peor de las cuatro con diferencia, es la primera. Tu pareja te abandona porque ya no le interesas, pero al cabo del tiempo regresa prometiendo que esta vez todo será distinto. Es una situación tremendamente peligrosa pues todavía te encuentras debilitado debido al abuso que has sufrido.

Además te encuentras en pleno síndrome de abstinencia, pues con la ruptura tu organismo ha dejado de recibir todos los estímulos que esta persona te brindaba, tanto a nivel psicológico como físico.

Estas dos circunstancias hacen que seas una presa fácil para la persona manipuladora, que te utilizará como su “base segura” a la que regresará cuando sus nuevos planes no le resulten como desea.

Lo harán prometiendote cambiar, regalándote los oídos para que de nuevo bajes la guardia y de verdad creas que puedes volver a confiar en ellos otra vez.

Una vez que le abras de nuevo la puerta, mantendrá la compostura durante un tiempo variable, pero finalmente acabará volver a las mismas conductas de antes.

En el momento que obtenga lo que quiere de ti, o encuentre a otra persona de la que extraerlo y ya no te necesite, te abandonará de nuevo y así sucesivamente.

Es un proceso que puede repetirse indefinidamente, y que te sumirá en un dolor cada vez más profundo. Tardaremos en ser conscientes con gran pesar, de que esta persona nos utiliza como un simple objeto deshechable para cubrir sus necesidades.

Normalmente, tras varios ciclos de ruptura-reconciliación, acabaremos llegando al punto de no retorno, pues caerá por su propio peso que nuestros sentimientos no cuentan para la otra persona.

Nuestro objetivo debe ser aquí reducir el número de ciclos al máximo, pues con la sucesión de cada uno de ellos sufriremos enormemente.

No obstante he podido comprobar que para algunas personas es necesario vivir varios ciclos para así dejar fuera de toda duda que esa persona nos está utilizando como a un objeto y es preciso realizar el contacto 0 con ella.

 

Has cortado la relación, pero al cabo del tiempo vuelves a contactar

Cansado de inestabilidad emocional, mentiras y abusos, te armas de valor y decides cortar la relación. Te plantas delante de tu pareja y le dices BASTA.

La reacción de tu pareja tóxica será variable en este caso. Si en ese momento no tienen a otra persona a su alcance para cubrir las mismas necesidades, pueden mostrarse bastante desconcertados con la perspectiva de perder lo que tú les ofreces.

En este punto entrará en juego el aplomo que tenga la persona manipuladora.

Algunas sabrán manejar bien la situación, fingiendo serenidad para hacerte dudar sobre si realmente tomaste una buena decisión al dejarles.

Otras veces, su máscara puede caer parcialmente si entran en pánico al verse abandonados. De repente el esclavo se rebela contra su amo, y pueden sentir que pierden todo el poder que creían ostentar sobre ti.

Durante la relación habrán hecho un trabajo mas o menos eficaz para convencerte de que son personas fuertes y autosuficientes, con el fin de lograr poder sobre ti, pero nada más lejos de la realidad.  Su necesidad de control sobre tí es la evidencia de que no están preparados para construir una relación 50-50, en la que el poder se encuentra repartido equitativamente.

Esto puede hacer que lleguen tener conductas obsesivas hacia ti con el fin de no perder dicho poder (repetidas llamadas telefónicas, presentarse en tu lugar de trabajo…).

 

En cambio si mientras se relacionaban contigo han tenido la “precaución” de flirtear con otra persona e incluso haber traspasado sus defensas, entonces reaccionarán de manera bastante fría ante tu deseo de terminar con ellos. No te necesitan para cubrir sus necesidades, al menos de manera urgente, por lo que pueden permitirse actuar con total indiferencia.

En el caso de que esto último ocurra y la nueva “víctima” no cubra sus necesidades como ellos desean, generalmente con el tiempo darán un paso atrás y volverán a recontactarte de manera similar a la explicada en el apartado anterior.

 

Generalmente el problema en esta fase es que aunque en un momento determinado hagas acopio de fuerzas y plantes cara a la situación, no tienes todavía la fortaleza suficiente para mantener tu decisión en el tiempo.

Probablemente tu vida se ha ido reduciendo en todos sus ámbitos mientras te relacionabas con esta persona. Descuidaste tanto el ámbito laboral como el familiar y personal.

Estás desconectado de tus valores de vida y no tienes hábitos saludables a los que afianzarte cuando sufres los picos del síndrome de abstinencia.

Normalmente, el recontacto con la persona tóxica se realiza por dos motivos:

– Añoras el tiempo en que os conocisteis y todo era maravilloso junto a esa persona, tu organismo te pide a gritos volver a vivir aquella experiencia sensorial tan intensa. Quieres vivir de nuevo la luna de miel.

– Todavía quedan en tu interior las preguntas sin respuesta que la persona manipuladora supo dejar bien sembradas, tu cerebro te pide respuestas y crees firmemente que volviendo con la persona tóxica podrás al fin obtenerlas.

 

Desafortunadamente, la luna de miel no va a volver. Por la sencilla razón de que, en primer lugar no era real.

Solamente fue un montaje para que te acercaras lo suficiente y bajaras tus defensas. Pura estrategia militar.

Por otro lado, si vuelves con tu expareja tóxica buscando respuestas a aquellas zonas “oscuras” y ambiguas que veias en ella, te acabarás dando cuenta de que esas respuestas nunca llegarán. La causa de esto es simplemente porque a el/ella NO le interesa dartelas.

El misterio y la ambigüedad son dos herramientas de atracción que se usan a menudo en el mundo de la seducción.

Cuando nuestro cerebro carece de cierta información importante, tiende a intentar completarla teorizando o mediante la imaginación, pero por este medio nunca llegaremos a  conocer la realidad. Nos quedamos estancados divagando sobre posibles respuestas a su sospechoso comportamiento.

Es una manera de permanecer en tu cabeza aún cuando ellos ya no están presentes. De esta manera se aseguran de estar presentes en tus pensamientos. Esto tiene enormes ventajas para ellos en el caso de que decidan volver contigo.

Si te encuentras en esta fase, mi recomendación es que alcances lo antes posible el punto de no retorno.

 

Tu pareja tóxica te abandona y desaparece de tu vida

Si tu pareja tóxica te abandona, pese a que te parezca duro, es lo mejor que te puede pasar. Aunque sufras un terrible síndrome de abstinencia, que esa persona salga de tu vida te obligará a enfrentar la situación, evitando que puedas recaer volviendo a contactarla en un momento de debilidad emocional.

Generalmente te quedará el sentimiento de que ha pasado un huracán por tu vida. Estas personas suelen convertirse en el centro de tu existencia muy rápidamente, y pasan a consumir la mayoría de tus recursos (tiempo, energía y en ocasiones dinero).

Suelen ser relaciones muy intensas, tanto para las emociones positivas como para las negativas, y normalmente tienden a acabar tan rápido como empezaron, lo cual te puede dejar tremendamente desestabilizado emocionalmente.

Las personas que han caído en este tipo de relación refieren que tenían su ritmo de vida normal,  su trabajo, sus amigos y su tiempo libre en el que se dedicaban a sus hobbies preferidos. Y de repente, llega esta persona que se coloca rápidamente en el número uno de su lista de prioridades.

En cambio, ellos frecuentemente jueguan con apuestas de bajo riesgo. Raramente se comprometen con una sola persona pues eso les expondría a quedarse solos si fallase la relación y es algo que no pueden gestionar.

Es muy común que tengan a varias personas “disponibles” a la vez para cubrir sus necesidades, por lo que pueden descartarte llegado el caso sin remordimiento alguno y sin mirar atrás.

 

Te armas de valor y aplicas el contacto 0

Una pareja que ha sido manipulada y toma esta decisión ha ganado mucho camino, pues cortar con una relación tóxica-adictiva y además cerrarle la puerta sin remisión a la persona manipuladora exige grandes dosis de autocontrol y disciplina.

Una de las principales características que nos hacen ser vulnerables ante este tipo de personas es la dificultad para establecer límites sanos.

Cuando otra persona intenta obtener un beneficio de nosotros, sin importarle las consecuencias negativas que tenga para nosotros (por ejemplo pedirnos que faltemos al trabajo para llevar a esa persona de compras), es necesario saber negarnos.

Obviamente, cuando estamos enamorados de una persona nos cuesta muchísimo mas trabajo establecer estos límites, sobre todo si nuestra pareja es experta en vulnerarlos solapadamente.

Establecer el contacto 0 implica el mayor límite que podemos imponer a otra persona, cortando todo canal de comunicación con ella (teléfono, whatsapp, emails, facebook) y rechazando cualquier intento por su parte de contactar con nosotros.

Una vez que has establecido un contacto 0 sólido y sin fisura alguna, estarás preparado para pasar a la fase quinta. El duelo.

 

FASE QUINTA. EL DUELO

Tras la ruptura de cualquier relación íntima, nuestra prioridad debería ser elaborar correctamente nuestro propio duelo. Esto nos permitirá evaluar la situación vivida con objetividad, aprender más sobre nosotros mismos, pasar página y continuar nuestro camino como personas nuevas y fortalecidas.

El duelo es un camino con un principio y un final. Es el proceso natural por el cual asimilamos la ruptura, realizamos un reajuste de nuestras vidas, haciendo balance de lo que ha implicado la relación, tomamos aprendizaje y cerramos una etapa de nuestra vida que ya terminó.

El problema de las relaciones tóxicas es que generan unos duelos distintos a los duelos “normales”, si la relación no fue normal, tampoco lo será el duelo y podemos fácilmente quedar estancados en la fase de adjudicación de la culpa. La adicción al drama que ha acompañado la relación, así como la intensidad que muestran en la fase de luna de miel quedará grabada en nuestra mente siendo dificil de olvidar.

 

FASE SEXTA. REHACIENDO TU VIDA

En esta fase tu expareja tóxica ha desaparecido de la escena  y la relación es cosa del pasado. Has retomado tu vida, tus actividades y ya no piensas en ella de manera compulsiva a cada momento.

Pero si bien esa persona ya no está en tu vida, aun quedan muchas incognitas, muchas preguntas sin responder y su recuerdo sigue flotando en tu cabeza. Te sigues preguntando qué había dentro de su mente, si de verdad te quiso, si te dijo la verdad o si hubiera sido posible seguir juntos…

Te queda una incómoda sensacion  de injusticia, y de no entender muy bien que es lo que realmente ha ocurrido.

Empiezas a salir e Intentas conocer a otras personas, pero al lado de la intensidad que sentiste con esta persona, te parecen aburridas y predecibles. Tus nuevas relaciones terminan antes de empezar.

Sigues adelante con tu vida pero algo no termina de encajar. Por un lado temes volver a encontrarte con una persona de este tipo y no saber reaccionar ante ella,que te haga volver a sufrir, pero por otro lado echas de menos aquellas emociones tan intensas que te hacía vivir.

 

 

*****

 

 

En cada relación intervienen cientos de factores, tanto personales como circunstanciales. Si bien cada relación es diferente y no hay dos iguales, he podido comprobar que cuando en una de ellas interviene una persona tóxica, su pareja atraviesa un proceso similar.

La duración de cada fase dependerá de multitud de variables, algunas podrán acelerarse y otras en cambio quizá se ralenticen. Incluso puede que por nuestra situación particular saltemos de una fase a otra. No será lo mismo tener amigos en común que grupos separados a la hora de establecer el contacto 0, de la misma forma será distinto dependiendo del tiempo que hayamos estado con la persona tóxica.

Sin conocer el “modus operandi” de estas personas, su huella en nosotros puede perdurar durante mucho tiempo. Por ello considero tan importante divulgar esta información. Conociendo su manera de actuar y sus técnicas de manipulación estaremos más preparados tanto para pasar página en nuestra vida como para protegernos ante futuras personas tóxicas.

De cualquier manera espero que este artículo te haya dado una comprensión global del proceso que se desencadena cuando una persona manipuladora entra en tu zona íntima.

A partir de aquí, habiendo identificado en qué punto te encuentras, te invito a leer los artículos del blog relacionados con cada fase.

Espero que te sientas comprendido en tu situación, y que esta web te brinde las herramientas necesarias para superar este proceso y convertirte en una persona nueva, sana y fortalecida.

 

 

Gracias por acompañarme.

 

¡Un abrazo!

Davic C.

 

 


5 commentarios

Ishtar · 3 febrero, 2018 a las 5:38 pm

La verdad que aunque ya había leído y reflexionado un poco sobre esto de las fases (que también puede tener ciertas similitudes en relaciones de personas no tóxicas), me ha gustado refrescar todo con este artículo tan bien escrito. Gracias!

    Yo · 13 octubre, 2018 a las 1:36 pm

    Buenas, he pasado por esto, tube una pareja tóxica durante 7 años. Acabe muy mal, pero que muy mal. Llevo 2 años en proceso de recuperarme en soledad. Mi ex despues de dejarme por otra le dio a esta persona todo lo que no me dio a mi durante 7 años, he tenido el fallo de mirar su facebbok unas 3 o 4 veces, la ultima ayer y no lo hagais, me dieron ganas de suicidarme al ver como era con esta nueva pareja. Pensareis que no me queria y que me aferraba a alguien que tampoco lo hacia, pero no es cierto, supuestamente hubo o parecia haber un gran amor de su parte. Huid de estas relaciones, lo digo de verdad, las secuelas que dejan son muy dificiles de sanar y pueden acabar contigo.

      David · 13 octubre, 2018 a las 4:53 pm

      En primer lugar bienvenida al blog y gracias por dejar tu comentario.
      En cuanto a lo que comentas de tu ex pareja, entiendo tu sufrimiento pues es doloroso ver como una persona con la que tuvimos una relación, aparentemente ha rehecho su vida y es completamente feliz. Y digo aparentemente porque como bien sabemos, Facebook es un escaparate de buenos momentos en la mayoría de los casos. En estos procesos de aceptar la pérdida, es frecuente que nuestro cerebro nos traicione con pensamientos irracionales que muchas veces poco tienen que ver con la realidad (“mi vida va cuesta abajo y la suya es estupenda”).
      Todavía no he visto a nadie compartir una publicación con un pie de foto que diga “discutiendo con mi pareja” ni nada similar. Simplemente se intenta dar una imagen de felicicad…muchas veces irreal, pues la convivencia y la propia vida siempre nos traerán desacuerdos.
      Todas las parejas tienen problemas, todas. Por supuesto tiene ventajas vivir emparejado, como también las tiene estar soltero/a. Te aconsejo que mantengas el contacto 0 absoluto con esta persona y no desesperes en tu camino, porque te aseguro que llegará el día en que esta persona no signifique para tí nada más que un mal recuerdo.

Beatriz · 3 diciembre, 2018 a las 11:15 am

Hola David. Hace 1 año y medio rompí con una relación tóxica de 2 años y medio de duración. Por aquel entonces yo tenia 16 años y él fue mi primer novio. La luna de miel duró 5 meses, del resto no me quiero ni acordar. Durante ese tiempo sufrí un problema médico de 6 meses en los cuales, él practicamente no estaba a mi lado. Finalmente de la noche a la mañana me armé de valor para dejarle, con mucho mucho dolor en el corazón, pero sabiendo que yo merecía algo mejor, que mi familia no se merecía tal problema e intentando que el sufriera como yo sufrí. A las dos semanas ya había encontrado a otra chica.
Durante año y medio continué rehaciendo mi vida (o intentandolo). Hice nuevos amigos que a día de hoy continuan creciendo a mi lado y como bien comentas en tu post, conocí a muchos chicos, algunos buenos, otros sangrantes plagios del tóxico. Me di cuenta de que el momento de la vida en el que estaba me pedía estar sola, lo necesitaba de verdad. A día de hoy llevo 5 meses con mi pareja y es cierto; existe gente buena. Hoy soy la persona más feliz del mundo, gracias a él, a su paciencia y a su ayuda, y gracias a mi, a la valentía que he descubierto que llevaba dentro. Todavía sufro algunos traumas que se reflejan en mi relación actual, pero poco a poco desaparece.
Tras todo este problema, despeje mi mente y encaucé mi vida. Estudio fotografía y estoy haciendo un proyecto de transmisión de sensaciones y emociones a través de imágenes. He decidido coger esos 4 años en total y plasmarlos en imágenes que a la par puedan concienciar a los demás deque lo tóxico está en todas partes y aparece cuando menos te lo esperas, y solo tú puedes frenarlo. Gracias a tu post he conseguido revivir las fases de mi dolor y puedo comenzar con el desarrollo de mi proyecto.
Gracias por ayudar tanto.

Un saludo!

Elisabeth · 5 diciembre, 2018 a las 3:00 pm

Hola David ,tu post me a ayudado un montón pues yo he estado en una relación tóxica como 13 años y he pasado cada etapa que describes ,pues es exactamente lo que me ha pasado ,hace poco le termine y es muy díficil huir y darse cuenta de lo enfermó que puede ser estar con alguien así , justamente he sentido que tendré que pasar muchos años sola para rehacer mi vida pues las heridas que ha dejado son profundas que me hicieron pensar que todas las personas son iguales y la verdad se que no es así ,lastimosamente estoy embarazada de esa persona y por el bebe quise mantener una relación de lo más adulta pero con personas tan tóxicas y contaminantes no se puede ,es imposible pues tienen ataques de “bipolaridad ” de un momento a otro.He sufrido de todo con el desde culpabilidad ,maltrato psicológico y verbal hasta físico ,cada que le puse un alto regreso haciendo y diciendo lo del post y es un gigante hoyo negro que te consume ,me consumió durante años ,ahora tengo 30 un bebé en camino y la bendición de Dios pues el me dio la fuerza para corres despavorida de su lado ,me encantaría poder ayudar a otras mujeres de mi entorno social pues aquí en Perú se sufre mucho de machismo y tengo tantas ideas pero no sé por dónde empezar me gustaría un consejo sabio .

Gracias por ayudar con el artículo.

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