En este artículo quiero hablaros de un tema determinante a la hora de relacionarnos con nuestras posibles parejas, pero que a estas alturas mucha gente todavía desconoce.
Se trata de los tipos de apego existentes en personas adultas.

 

En internet hay muchísima información sobre los tipos de apego, pero aquí me voy a centrar en cómo pueden acabar desencadenando una relación tóxica ciertas combinaciones de apegos diferentes y como podemos salir de esta situación.

En los últimos años se ha generado una corriente a través de libros de autoayuda y vídeos de youtube donde se fomenta de manera indiscriminada el desapego afectivo como objetivo máximo de desarrollo personal. La idea que me llegaba de todo esto era “si consigues desapegarte lo suficiente, nunca sufrirás”.

 

Pues bien, si bien soy partidario de tener una individualidad fuerte como pilar fundamental de nuestra felicidad, y de no depender en exceso de personas y objetos externos, conviene saber que hace ya miles de años, la evolución nos colocó un pequeño chip en nuestro cerebro llamado apego con el objetivo de favorecer nuestra supervivencia.

 

Por ello, creo que el camino correcto para desarrollarnos y ser capaces de generar una relación sana, no pasa por convertirnos en personas totalmente desapegadas de los demás, sino en comprender nuestro tipo de apego, el de nuestra pareja y trabajar en él hacia un apego sano.

 

Pero antes de todo, debemos entender qué es el apego.

 

El apego hacia una persona viene a ser una vinculación afectiva intensa y prolongada en el tiempo, que se forma entre dos individuos, por medio de su interacción recíproca, y cuyo objetivo más inmediato es la búsqueda y mantenimiento de cercanía en momentos de peligro ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección.

John Bowlby fue el primer psicólogo en desarrollar una «Teoría del apego» allá en los años 80.

La evolución nos ha programado para elegir a un individuo en particular de nuestro entorno y convertirlo en alguien de confianza para nosotros, ya que esto permitía una ventaja en la lucha por la supervivencia.

Los individuos que contaban con alguien que cuidaba de ellos sobrevivían el tiempo suficiente para transmitir a su descendencia la importancia de crear lazos estrechos.

 

Obviamente, las primeras figuras de apego que aparecen en nuestra vida son nuestros padres. De la relación que tengamos con ellos en nuestra infancia dependerá en gran medida el tipo de apego que desarrollemos.

Sin embargo, este hecho no es determinante. Los estilos de apego entre adultos dependen de factores diversos, de los cuales la relación con los padres solo es uno más.

 

Hay que tener en cuenta también otros factores que pueden influir en qué tipo de apego nos corresponde, como son nuestra carga genética o las experiencias vitales que hayamos tenido en nuestra vida.

 

 

Teóricamente, existen tres tipos de apego posibles:

 

– APEGO SEGURO.

– APEGO ANSIOSO O AMBIVALENTE.

– APEGO EVITATIVO O EVASIVO.

 

 

El 100% de la población pertenece a uno de estos tres tipos de apego, es decir que no existe persona que no tenga al menos uno de estos estilos (o una mezcla de dos).

Es una tarea fundamental identificar nuestro tipo de apego de cara a entender las relaciones íntimas que podamos tener en nuestra vida. De él dependerán multitud de patrones de comportamiento, que podemos repetir inconscientemente.

Si estás en el grupo del apego seguro, esta identificación cobra menos relevancia, ya que tenderás a no involucrarte con parejas tóxicas, pero te ayudará a entender mejor el comportamiento de tus posibles compañeros.

 

En cambio, si te encuentras en cualquiera de los otros dos grupos, es determinante que identifiques cual es tu estilo de apego para no sufrir ni hacer sufrir en tus relaciones.

Este hecho te ayudará a entender muchas de las conductas que posiblemente has exhibido durante toda tu vida de pareja sin ser realmente consciente de su causa.

 

Puede darse el caso de que tengamos rasgos de dos tipos de apego simultáneamente, como en el ansioso-evitativo por ejemplo, pero generalmente poseeremos un tipo de apego principal que será el que defina nuestro estilo afectivo en las relaciones íntimas.

 

 

 

TIPOS DE APEGO

 

EL APEGO SEGURO

Es el tipo de apego más sano y deseable emocionalmente. Si te encuentras en este estilo, te resultará relativamente fácil vincularte a tu pareja y darle la intimidad que necesita.

No te costará demostrarle cariño y mostrarte cercano con ella, ni te preocupará que esta se acerque a ti en exceso.

Comunicarás tus necesidades emocionales de manera eficiente y escucharás también las de tu pareja, intentando satisfacerlas en la medida que te sea posible.

No serás hipersensible al rechazo ya que te sientes capaz de generar una relación sana con distintas personas. Si crees que una pareja no puede cubrir tus necesidades y hacerte feliz, terminas la relación sin quedarte estancado en ella.

 

Algunas de las características de una persona con apego seguro:

 

– Les resulta fácil mostrarse cercanos y afectuosos con su pareja.

– Son capaces de disfrutar de la intimidad sin preocuparse constantemente por una posible ruptura.

– Se muestran prácticos cuando hay discusiones con su pareja, no se dejan llevar por el drama sino que buscan soluciones.

– Son capaces de comunicar sus necesidades y sentimientos, y también son capaces de interpretar y satisfacer las necesidades de su pareja.

– Saben prestar apoyo emocional a su pareja cuando esta lo necesita.

– Poseen flexibilidad mental, siendo capaces de autoanalizarse en caso de conflicto, haciéndose responsables de sus actos y siendo capaces de reconocer sus errores.

– No les supone un problema decir “lo siento”, o pedir perdón si sienten que han cometido un error.

– Saben cuando deben invertir en una relación y cuando deben alejarse.

– Entienden que hay multitud de personas que pueden cubrir sus necesidades emocionales, por lo que no se estancan en relaciones disfuncionales o tóxicas.

 

 

Como pensaréis, si todas estas características estuviesen en una misma persona, desde luego que sería la pareja perfecta…y obviamente eso es algo imposible.

 

Los individuos con apego seguro no son seres superiores e iluminados, simplemente se mantienen dentro de unos límites sanos cuando entran en una relación íntima. Por la educación recibida, sus experiencias y su manera de entender las relaciones, son conscientes de que como personas, cada uno tenemos unas necesidades distintas.

Ellos asumen esto y estarán dispuestos a una interacción sana donde cada componente vaya a satisfacer en la medida de lo posible las necesidades del otro, desde un plano de confianza, honestidad y respeto.

 

A diferencia de personas tóxicas o abusivas, los individuos con un estilo de apego seguro tratan a los demás como iguales, no tendrán la necesidad de manipularte para abusar de ti. Lo que necesitan de sus parejas han aprendido a obtenerlo de manera equilibrada, dando y recibiendo de manera recíproca.

En mi caso particular he tenido varias parejas con apego seguro a lo largo de mi vida, pero no fue hasta que descubrí los tipos de apego, que fui consciente de ello.

 

Con este tipo de personas no tuve gran problema pese a yo tener un apego ansioso, ya que supieron darme la cercanía que yo necesitaba para poder estar tranquilo. La relación fluyó de manera natural desde el principio y cuando finalizó fue debido a causas que no tenían que ver con nuestro estilo afectivo sino mas bien con tener diferentes caminos de vida.

Pero como decíamos antes, el tipo de apego no es un sello indeleble, por lo que determinadas circunstancias de la vida o parejas pueden hacer que “te desvíes” hacia  un tipo de apego ansioso o evasivo.

Una pareja ansiosa o evitativa también es capaz de «rebajar” un nivel la seguridad si no tienen cuidado.

Por otro lado, las circunstancias de vida extremadamente estresantes o traumáticas, como un divorcio, la muerte de un ser querido, un accidente grave, etc., pueden hacer que tu tipo de apego seguro caiga en un estilo más inseguro.

 

 

EL APEGO ANSIOSO O AMBIVALENTE

Este es el tipo de apego en el que me ví claramente reflejado. Se activaba cuando conocía a una mujer con la que quería tener una relación seria.

Desde el primer momento sentía una gran necesidad de intimar con ella, incluso a las pocas semanas de conocernos. Ellas obviamente tenían un ritmo más tranquilo que a mí me desesperaba, cuando yo lo que quería era formalizar la relación cuanto antes. No dejaba que la situación fluyera normalmente.

 

Otro rasgo que me atormentó muchísimo fue que si mi pareja no se mostraba accesible en algún momento, sufría muchísimo. Sentía gran ansiedad y angustia hasta que conseguía reestablecer el contacto con ella.

Huelga decir que si tienes este tipo de apego, eres un caramelito para personalidades tóxicas, narcisistas y abusivas. Detectarán esta falla tuya rápidamente y sacarán gran provecho de ella, desapareciendo y apareciendo alternativamente para jugar con tu estado de necesidad y aprovecharse cómodamente de ti sin apenas esfuerzo.

 

Estos son algunos de los pensamientos típicos de personas con apego ansioso:

 

– Piensan constantemente en su pareja, no son capaces de sacarla de su cabeza y eso les impide concentrarse en sus tareas. Este hecho suele tener repercusiones negativas tanto en el ámbito laboral como en el social.

– Sobrevaloran a la otra persona colocándola en un pedestal y atribuyendole cualidades excepcionales. Esto puede venir acompañado de una infravaloración de sí mismo, lo que genera un tremendo desequilibrio y disminuye su autoestima.

– Se sienten presa de la ansiedad continuamente, generalmente por el pensamiento de una posible ruptura, o en el caso de que su pareja sea inaccesible. Esta ansiedad solo desaparecerá cuando entren en contacto con su pareja y les transmita que se sigue encontrando disponible.

– Ven a su pareja como la última en el mundo de la que podrán enamorarse, su último tren, su última oportunidad. Esto hace que cada conflicto se viva como una gran tragedia.

– Piensan que es casi imposible encontrar a una persona de la que enamorarse y con la que tener una relación. Esto les lleva a quedarse en relaciones abusivas por el miedo a no ser capaces de volver a enamorarse de una nueva persona.

– Suelen desear un grado de intimidad muy alto que no siempre es correspondido por su pareja.

– Tienen una preocupación constante porque su pareja no les quiera lo suficiente o no desee pasar tiempo con ellos.

– Las relaciones tienden a consumir una buena parte de tu energía emocional.

– Tienden a tomarse las reacciones de su compañero de manera demasiado personal, interpretando cada pequeño gesto como una posible amenaza de que la relación peligra.

 

Un pensamiento muy típico que tenemos las personas de apego ansioso es que cada vez que conocemos a una persona que nos gusta, tendemos a pensar demasiado rápido “esta es la definitiva”. Con esta persona tengo que darlo todo porque es muy difícil encontrar otra parecida. Si no aprovecho bien esta oportunidad, nunca se me presentará otra igual.

 

Este pensamiento es el que hace que vivamos la relación con gran angustia. Primero intentaremos volcarnos al 100% en ella, intentando formalizarla lo más rápido posible. Esto probablemente asustará a la mayoría de las personas.

 

Una vez que la relación se haya asentado mínimamente, pasaremos al siguiente miedo…que se pueda terminar. Cada pequeño indicio de posible ruptura será interpretado por nuestro cerebro como la amenaza de perder a una persona “única en el mundo”, lo que obviamente, nos genera muchísima ansiedad.

Por eso desarrollamos un “sexto sentido”. En mi caso incluso si mi pareja no me ponía un punto y final en algunas frases, para mi cerebro ya era una señal de que no me prestaba suficiente atención.

Esto obviamente, puede acabar agobiando a la otra persona. Si entonces decide distanciarse, la angustia crecerá hasta límites insospechados. ¡¡Precisamente nuestro deseo de estar cerca de ella hace que se aleje!!

 

Todo esto cambió cuando fui consciente de mi tipo de apego. De hecho me sirvió para polarizar a mis posibles parejas. Cuando conocía a una persona nueva y llevabamos un tiempo saliendo yo le hablaba sobre los tipos de apego y le comentaba cual era el mío. Le explicaba que era consciente de mi comportamiento a veces irracional, que no era culpa mía, sino un vestigio de patrones mentales que en su día siglos atrás servían para la supervivencia de la especie.

La persona que lo comprendía y se mostraba dispuesta a satisfacer mis necesidades emocionales (y yo las suyas claro), me demostraba que era una buena base para intentar una relación sana.

 

El otro gran “problema” que tiene una persona con apego ansioso son las activaciones puntuales cuando no podemos contactar con nuestra pareja por algún motivo.

Incluso a mí mismo me sorprendía como mi cerebro de repente me asaltaba con una tormenta de pensamientos que me empujaban a establecer contacto con mi pareja por encima de cualquier otra cosa. De repente el resto del mundo no existía para mí, me embargaba una tremenda ansiedad y angustia, aderezada con pensamientos catastrofistas. Sufría muchísimo.

 

Este estado de nervios solamente se desactivaba cuando conseguía contactar con mi pareja y esta me transmitía tranquilidad. Entonces recuperaba la tranquilidad pues comprobaba que ella estaba disponible para mí.

Estas dos características del apego ansioso me han generado un gran sufrimiento a lo largo de toda mi vida afectiva, me sentía impotente ante una tremenda avalancha de sentimientos que no conseguía gestionar. Me dediqué por tanto, a trabajar intensamente en este campo. En uno de los artículos siguientes, os contaré cómo conseguí gestionar mejor estas emociones.

 

 

EL APEGO EVITATIVO

Si algo define a las personas con un estilo de apego evitativo, es el miedo a la intimidad. Esto les lleva a ser personas muy celosas de su independencia.

Se sienten controlados con frecuencia, pese a que su pareja solamente esté intentando establecer una cercanía típica de una relación.

No es que no quieran tener pareja, ya que sienten deseo de estar con una persona que les quiera, pero en determinados momentos tenderán a agobiarse y a necesitar espacio. Este “espacio” te lo pedirán de manera más o menos delicada…puede ser desde un comentario amable hasta un estallido violento contra ti.

Es posible que te quedes perplejo ante esta reacción cuando intentes acercarte a ellos igual que lo harías a una persona de apego seguro.

 

Es muy importante para ellos mantener la independencia, la autonomía.

 

Pese a que buscan y desean una relación esta les incomoda cuando hay un exceso de acercamiento o compromiso, por eso tienden a mantener a distancia con su pareja.

Al contrario que las personas con apego ansioso, no dedican mucho tiempo a pensar en la relación.

 

Es habitual que las parejas de una persona evitativa se quejen de que sean poco cariñosas con ellas y se muestren frías y lejanas a nivel emocional. Si su pareja hace el menor intento de aumentar el compromiso o gesto de controlarlas, tienden a ponerse a la defensiva, ya que entienden esa actitud como una invasión de su territorio por parte del otro.

El sentimiento de soledad está muy integrado en las personas de estilo de apego evasivo, aunque vivan en pareja.

Mientras las personas seguras no dudan en aceptar a sus compañeros con todos sus defectos, en depender sanamente de ellos, a las personas de estilo evitativo les cuesta muchísimo.

 

Estas son actitudes y pensamientos típicos de una persona con apego evitativo:

 

– Decir (o pensar) «No estoy preparado para un compromiso«

– Fijarse en pequeñas imperfecciones del otro, su forma de caminar, de vestir…y tenerlas presentes para justificar una posible “huida”.

– Seguir teniendo presente a una ex pareja, para compararla con la nueva en caso de estar intimando demasiado y poder así alejarse emocionalmente, pensando que la anterior era más idónea que la nueva.

– No decir directamente “Te quiero”, sino darlo a entender sin comprometerse.

– Retirarse parcialmente cuando las cosas van bien.

– Establecer a propósito relaciones que no tienen futuro, por ejemplo una relación a distancia o con una persona casada

– Desacreditar a la pareja mentalmente cuando está hablando.

– Guardar secretos y ser confuso a la hora de hablar de sentimientos para preservar la sensación de independencia (esto pondrá muy nerviosa a la pareja ansiosa).

– Es más importante conservar la independencia y ser autosuficiente que lograr un grado de intimidad alto con su pareja.

– Aunque desean vincularse con los demás, se sienten incómodos ante un exceso de proximidad y tienden a poner “barreras emocionales”.

– No dedican mucho tiempo a pensar en las relaciones sentimentales.

– Les cuesta abrirse con los demás y las personas que están con ellas a menudo se quejan de que ponen distancia emocional.

– En las relaciones personales, tienden a ponerse a la defensiva ante lo que consideren un posible signo de control por parte del otro.

– Creen que están solos porque aún no han encontrado a la pareja ideal y perfecta que está esperándoles en alguna parte.

 

Las personas con apego evasivo presentan una apariencia de personas independientes y autosuficientes, pero en realidad lo que hacen es negar sus propias necesidades hasta el punto de creer ellos mismos que no necesitan a nadie.

 

 

TIPOS DE RELACIONES SEGÚN SU APEGO

 

RELACIÓN DE APEGO SEGURO CON APEGO ANSIOSO O EVITATIVO

Teóricamente las relaciones en las que interviene un apego seguro, tenderán a ser equilibradas.

Una persona con un apego seguro será capaz de darle a un apego ansioso la tranquilidad y disponibilidad necesarias para que este permanezca calmado.

En el caso de relacionarse con una persona del tipo evitativo, podrá darle el espacio necesario para que este se sienta seguro y no perciba amenazada su intimidad.

 

La realidad es que existen diferentes grados, por lo que una persona puede tener un apego seguro pero mostrar en distintos porcentajes, rasgos de apego evasivo o ansioso.

 

Si tienes un estilo de apego ansioso o evitativo, seguramente has leido por todas partes en internet que debes buscar a una pareja con apego seguro.

Esto puede ser cierto en el plano teórico, pero en la vida real, hay infinidad de características en la otra persona que pueden influir a la hora de que la relación funcione o no.

Estar con una persona de apego seguro no garantiza que la relación vaya a funcionar. Si por ejemplo tienes un alto grado de apego evitativo, es posible que a una persona con fuerte apego seguro no le interese estar contigo ya que rápidamente comprobará que no vas a poder satisfacer sus necesidades.

 

 

RELACIÓN DE APEGO ANSIOSO CON APEGO EVITATIVO

Este es el tipo de relación que fácilmente puede llegar a convertirse en tóxica, paradójicamente sin que ninguno de los dos sea intrínsecamente una persona tóxica.

El motivo es que sus estilos afectivos son radicalmente opuestos y chocarán entre sí continuamente.

 

El deseo de intimidad por parte de la persona con apego ansioso topará con la necesidad de independencia del apego evitativo una y otra vez.

La hipervigilancia del apego ansioso encontrará múltiples señales de distanciamiento imaginario, lo que le angustiará terriblemente. Es más, si la persona con apego ansioso intenta reclamar atención al evitativo, éste reaccionará generalmente o bien alejándose o de manera agresiva ya que entenderá que estan invadiendo su intimidad.

Ambos pueden quererse con locura, y sin embargo las peleas y los desacuerdos no cesan. Donde uno ve blanco, el otro lo ve negrísimo.

 

¿Qué es lo que ocurre? ¿Quién es el responsable de esta situación?

 

Nadie.

 

Simplemente las necesidades emocionales de cada uno son opuestas. Donde uno necesita cercanía, el otro reclama independencia. Cuando uno pide atención, el otro se aleja…

Si estás en esta situación y tu pareja y tu os queréis, puede ser que llegueis a desesperaros bastante si no sois conscientes de esto.

 

Teneis estilos afectivos opuestos.

 

Cada uno de vosotros ha sobrevivido hasta el momento de una manera afectiva totalmente distinta. Mientras el apego ansioso, a lo largo de su vida habrá dedicado sus esfuerzos a mantener cerca sus figuras de seguridad, el apego evitativo probablemente ha dirigido su camino a ser lo más autosuficiente posible.

Esta situación traerá mucho dolor a ambos integrantes de la pareja, aunque la que peor parada saldrá será la persona de apego ansioso, ya que constantemente sentirá que no le llega la cercanía suficiente a pesar de sus “conductas de protesta”.

 

Si ninguno de los miembros de la pareja conoce la teoría de los apegos, será prácticamente imposible lograr una conciliación de sus necesidades afectivas.

 

Lo más probable es que se acabe la relación de manera abrupta, estando plenamente convencido cada uno de ellos que “el otro” es una persona tóxica.

Desde el conocimiento previo de la diferencia de estilos afectivos, si ambos miembros se encuentran dispuestos a reconocer y trabajar su propio estilo, se puede llegar a un entendimiento. Pero no voy a engañaros, ya que los estilos afectivos cambian muy lentamente y se trata de una tarea bastante complicada.

 

En uno de los próximos artículos, os hablaré de la experiencia personal que tuve con una persona evitativa.

 

*******

 

Es importante tener en cuenta que los tipos de apego no son sellos que traigamos inalterables de fábrica.

Podemos cambiar nuestro tipo de apego a lo largo de nuestra vida debido a diversas experiencias vitales, a través de un desarrollo personal consciente, etc…

 

Si queremos mejorar nuestra vida sentimental, es imprescindible que aprendamos a detectar nuestro estilo de apego, así como trabajar hacia un tipo de apego más seguro. Nuestras relaciones personales y nuestra vida mejorarán enormemente.

 

Espero que te haya gustado el artículo. El tema de los apegos es muy extenso, por lo que en artículos próximos profundizaré en cada tipo de apego y os contaré las técnicas que he utilizado en mi caso para cambiar de un apego ansioso hacia un apego más seguro.

 

Nos vemos pronto.

¡Un abrazo!

 

David C.


5 commentarios

Álex · 30 septiembre, 2019 a las 10:47 am

Muy buen artículo, muy interesante. Tema muy importante que nos puede ahorrar sufrimientos.

    David · 1 octubre, 2019 a las 10:38 am

    Muchas gracias Alex. Me alegro de que te haya gustado.
    Un abrazo!

Thais · 8 noviembre, 2019 a las 6:11 pm

bueno yo me identifico con el apego ansioso y el apego evitativo ya que tuve una pareja que era asi y tal cual la relacion duro lo que dura un suspiro. yo pues sufro del apego ansioso

    David · 8 noviembre, 2019 a las 7:25 pm

    Hola Thais. Gracias por tu comentario.

    En el caso de ser tú el que tiene el estilo de apego ansioso, debes tener especial cuidado con las personas tóxicas, ya que se aprovecharán de esa necesidad que tenemos de intimidad y cercanía. Sobre ese tema puedes leer el artículo de apego ansioso y relaciones tóxicas si te interesa.

    El tema de la pareja ansioso-evitativo es un clásico. Se atraen pero es muy difícil que estén juntas, y lo peor en nuestro caso es que normalmente el que peor parado termina es el miembro con apego ansioso. Próximamente escribiré un artículo más en profundidad sobre este tema ya que hay gran cantidad de parejas de este tipo y son relaciones que generan mucho dolor (lo sé por experiencia propia).

    ¡Un abrazo!

    David C.

      thais · 12 noviembre, 2019 a las 7:45 pm

      Gracias por responder, si en efecto, me dolio mucho porque pense que seria algo que duraría, y pues sentía que me menospreciaba cuando estaba con el. tenía muchas conductas confusas conmigo que me dejaban con dudas. esta persona en particular estuvo de novio con mi hermana por 06 años luego ella lo termino. tambien estaba aferrado a su mama al punto de sacrificar su relacion estable con mi hermana por ese motivo. su mama murio hace un año y cuando hablaba con el recuerdo que me dijo que no iba a tener apego con alguien por si la relacion terminara no le doliera

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