Hola, David. Ya casi he acabado de leer todo el blog y sus comentarios, finalmente me animé a escribir mi situación para seguir encontrando algo de alivio y respuestas, últimamente me siento como “¿qué demonios pasó?!”

 

INICIO Y DESARROLLO DE LA RELACIÓN

Conocí a mi ex hace 5 años, intentamos salir un par de veces, sólo eso salidas, nunca se formalizó o se llegó a nada más íntimo, pero yo noté ciertas conductas que no me gustaron y me alejé así sin más, él no volvió a llamar. Y yo no le di importancia. No me había agradado y mejor así.

Cuando comenzó la pandemia me volvió contactar por facebook, vi su perfil y parecía que había cambiado, se veía diferente, feliz, como si todo fuera de maravilla, así que le acepté los mensajes, comenzamos a hablar y ahí empezó una serie de situaciones que me han llevado al punto de leer todo lo que has publicado.

 

Está demás decir que todo fue muy rápido, tanto que no me creo que haya pasado casi dos años con una persona así. Al principio todo eran mensajes, videollamadas, llamadas todo el día, incluso mientras yo trabajaba (Home office), era halagador y reconfortante tener alguien con quien hablar durante el encierro, pero me preguntaba si él no tenía otras cosas que hacer.

La primera vez que nos vimos en persona (como un mes después de que me envió el primer mensaje) terminamos teniendo sexo a los 15 min que llegó a mi departamento. Eso me perturbó un poco, todo iba muy rápido, pero como adivinarás, el sexo fue increíble. Pasaron otros 15 días y me presentó a su familia, lo cual también se me hacía muy extraño considerando el poco tiempo que teníamos de conocernos.

 

Incluso recuerdo que la primera vez que hablé con su mamá por videollamada él le dijo algo como “Aquí está tu nuera” a lo que su mamá contestó “¿Quién, Verónica?”
Fue un momento muy incómodo, luego me contó que era una mujer unos 15 años mayor que él con la que había salido poco antes de salir conmigo, con la condición de no enamorarse, ella le confesó que se enamoró y él le dejó de hablar sin ninguna explicación.

Otra alerta se me prendió pero pensé que eso era parte de su pasado y no tenía que ver conmigo.
Ese mismo día que me presentó a su familia me pidió que fuera su novia, me lo pidió mientras teníamos sexo, estúpidamente le dije que sí.

Ese fue el inicio de un montón de tormentosas situaciones, no tardó nada en poner en todas las redes sociales que éramos pareja y llenarlas de fotos y halagos hacia mí, a la par comenzarían a llegarme mensajes “anónimos” diciéndome que él era un maldito, infiel que jugaba con las mujeres, mientras que a él le llegaban mensajes reclamándole nuestra relación si ya tenían algo. Claro que yo lo justifiqué por pensar que era muy guapo, que obvio iba a haber gente “loca” quejándose de que al final la novia era yo.

 

Pasaron 3 meses de love bombing, increíbles, risas, buen sexo, en todo coincidíamos, todo era perfecto. Hasta el día en que me dijo que quería recuperar al perro que había adoptado con su ex.

Yo le expliqué lo mal e incómoda que eso me hacía sentir, se lo dije bien, intentando comprender lo importante que era para él pero que también me comprendiera.

Fue la primera vez que recuerdo que explotó, horrible, gritos de que no lo comprendía, que estaba siendo injusta y manipuladora, caos total.

Me asusté y finalmente le dije que ya le había expresado mi opinión y emociones, que confiaba en que tomaría la mejor decisión para él, el perro y nosotros.

Unos días después me videollamó mostrándome que ya iba con el perro rumbo a su departamento.

Su mascota fue el principal tema de discusiones horribles por al menos 4 meses. Él no tenía el espacio para tenerlo, ni el dinero para darle de comer, ni el tiempo para cuidarlo. Todo interfería en la relación, pero la culpable era yo por no comprenderlo y apoyarlo, según él yo odiaba al perro y sólo me quería deshacer de él, cuando hasta juguetes, vacunas y comida para ambos le llegué a pagar.

 

Siempre intenté terminar con esa relación, alejarme de él, pero siempre venía a decirme que iba a cambiar, cuando dejaba de hablarle me contactaba por todos los medios posibles, cuentas falsas, celulares de amigos, todo.

Intentaba mantenerme firme, pero era tanta la insistencia que yo decía, “si insiste tanto es que me ama” y volvía, prometió deshacerse del perro porque al final yo tenía razón, no lo podía mantener y nos estaba alejando, según él los problemas iban a acabar después de eso. Claro que no fue así.

15 días, sólo podíamos durar sin discutir 15 días, luego venía un pleito por algo pequeño o grande pero que siempre adquiría magnitudes terribles y dañinas, mensajes y llamadas hasta altas horas de la madrugada, insultos muy fuertes.

Si estábamos juntos eran golpes en la pared, gritos, muchas veces sentí que era capaz de hacerme daño físico o de desquitarse con mis mascotas (que siempre supo que yo amaba mucho, se llegó a poner celoso de uno de mis gatos en específico), “pláticas” agresivas que duraban toda la noche a pesar de que le decía que descansáramos, que al día siguiente más calmados hablábamos. Eso lo ponía peor, llegué al punto de tener que correrlo de mi casa a altas horas de la noche, me sentía en peligro, durmiendo con el enemigo en casa, mí casa.

Yo podía ponerme a llorar de la desesperación y él sólo quedarse mirando diciendo que lo quería manipular.

 

Aún así no deje de lado mi vida y mis proyectos, logré obtener mi título universitario y ganar un concurso internacional de divulgación de la ciencia.

En ambos eventos él me hizo un escándalo horrible que casi los arruina. Era como si él quisiera ser el protagonista y al ponerle límites se desquiciaba, para después victimizarse diciendo que yo era la que lo quería hacer menos porque él no era “estudiado” por no entrar nunca a la universidad, no tener trabajo, ni casa propia, cosas que yo sí tenía.

Comencé a dudar si en verdad mis actitudes podrían ser esas, aunque yo siempre me he considerado una persona empática que no trata a la gente por sus grados o pertenencias, si no por lo que es. Pero lo veía tan mal y tan afectado por ello que definitivamente creí que yo debía estar contribuyendo a eso.

Le dije que iba a trabajar eso en terapia (en la que yo llevaba ya 4 años porque considero que es tan esencial como la salud física) pero que él también tenía que empezar a ir.

Muy a regañadientes lo hizo, incluso yo le conseguí el terapeuta. Creí que eso iba a ayudar a nuestra relación, pero no fue así, parecía que mi ex, en vez de encontrar sanación y crecimiento en la terapia, sólo aprendía términos o herramientas para seguir abusando de mí.

 

Los pleitos cada 15 días seguían y seguían, la intensidad de él bajó, pero yo no le creía nada, sentía que no era sincero en su actuar, que sólo era una forma de manipularme para creer que cambió, bajar la guardia y volver a lo mismo de siempre.

Y es que si no le reconocía las cosas buenas que hacía cada 5 min, con fiesta y todo, se ponía muy mal, decía que nada le llenaba y que entonces para que tanta terapia y cambio.

Comencé a contestar de manera agresiva y grosera, de las mismas maneras que él me trataba, como un espejo. El también explotaba y de ahí comenzó a decir que la tóxica ahora ella yo, que sólo me fijaba en lo malo, que de nada servía que hiciera las cosas bien y tuviera gestos románticos conmigo si sólo recordaba lo malo.

Y ahora pienso, ¿cómo no recordar sólo lo malo si lo bueno venía sólo después de que había una explosión de violencia, insultos y chantajes?

En ese momento yo me sentí muy mal, yo tóxica después de años de terapia buscando herramientas para no serlo o identificar en qué podía serlo y trabajar en ello.

 

Me deprimí, tenía ansiedad todo el tiempo, perdí mi trabajo y proyectos porque me sentía basura, una hipócrita que iba pregonando la no violencia, el respeto a la mujer, y yo feminista estaba agrediendo a un “buen” hombre que quería cambiar a pesar de todo.

Sólo cuando me empecé a sentir así es que mi ex era más constante en sus buenos tratos, en ayudarme, en supuestamente hacerme sentir mejor, hasta se ofreció a irse a vivir conmigo (cosa que nunca permití) y mantenerme (accedí pero nunca lo hizo, apenas y tenía para vivir él).

Sólo cuando estaba totalmente vulnerable, por no decir miserable, él parecía estar feliz, estable y bien pero si yo demostraba que me estaba sintiendo mejor, volvían las explosiones.

 

EL DESCUBRIMIENTO DEL TLP

Fue mas o menos por ese tiempo que lo canalizaron al psiquiatra (que yo también se lo conseguí) y que le diagnosticaron TLP.

Me lo hizo saber una de las ocasiones en las que estábamos peleados, me sentí tan mal de haber podido contribuir a que se sintiera peor, que lo volví a buscar.

Justifiqué todas sus actitudes con el TLP, pensé que ahora todo tenía sentido, que sólo necesitaba comprensión, amor, apoyo, terapias y su medicación para que al fin pudiéramos estar bien. En realidad nada mejoró.

La violencia fue aún peor, tenía que rogarle porque fuera a terapia o al psiquiatra, que se tomara los medicamentos, que no se alcoholizara.

 

Era como tratar como un niño pequeño, no podía más, pero cada que eso ocurría el me contaba alguno de los traumas de la niñez, de su vida en general (abusos de todo tipo, maltratos, entorno violento etc etc), se victimizaba y yo sentía una tremenda compasión por él, le pedía unos días para descansar y luego ahí iba de nuevo, a ayudarlo y apoyarlo.

Me puso en riesgo en múltiples ocasiones, me trató de humillar frente a sus amigos, pero como siempre lo confronté y lo evidencié estuviera quien estuviera, la violencia crecía, de la misma forma que crecían sus disculpas posteriores, lo llegué a tener de rodillas a mis pies, llorando e implorado que lo perdonara.

 

FIN DE LA RELACIÓN

Ya casi al final de la relación (aunque yo no sabía que ya casi era el final), yo no lo perdonaba, le decía que estaba harta de sus disculpas y que si no cambiaba sus conductas no quería volver a saber de él.

La última vez que nos vimos fueron las navidades pasadas, parecía que todo estaría tranquilo, pero él terminó bebiendo a escondidas (habíamos quedado en que nada de alcohol) y comenzó a hostigarme de maneras horribles que casi me da un ataque de ansiedad.
Luego de eso le dije que necesitaba pensar si quería y podía lidiar con su trastorno. Que necesitaba que dejáramos de hablar.

Al principio todo bien, dejamos de hablar y un día apareció diciéndome que necesitaba un tiempo de contacto 0 conmigo, que estábamos siendo muy tóxicos, que ya nos habíamos hecho mucho daño pero que por ahí del 14 de febrero quizás me hablaría para salir, no para regresar ni hablar de regresar “sólo para pasarla rico” pero que tampoco me quedara esperando, que yo siguiera con mi vida que el seguiría con la suya.

Al principio me mostré tranquila y le dije que ok, que estaba bien, pero después me molesté mucho de qué él apareciera haciéndome ver cómo que yo también era la “loca tóxica” que no dejaba ir las cosas.

 

Además no estaba tomando en cuenta mis opiniones, sólo llegó imponiendo el no vernos un mes y luego quizás me llamaría “para pasarlo” bien, mientras que cada uno seguía con su vida.

Le dije que me molestaba su actitud y le di a entender que yo ya había seguido con mi vida, a lo qué el enfureció y enloqueció totalmente (esto fue todo por whatsapp) me reclamó que como le podía haber sido infiel (llevábamos meses sin tener nada formal y se lo dije), que a pesar de no ser nada formal teníamos algo y que yo había mandado al diablo todo eso.

Le reclamé de algunos indicios de que ya estaba viendo a alguien más, que claramente el ya había decidido seguir con su vida o ya lo estaba haciendo y que por mí estaba bien, pero que no me reclamara por hacer lo mismo que él. Terminó explotando aún más.

Me insulto de las maneras más horribles y bajas que jamás había oído, además de decir que era muy sensible, exagerada, que estaba loca, que la tóxica era yo, que era una aburrida, que yo me lo perdía, que él se iba a curar y me iba a perder del maravilloso hombre que es y montón de cosas así.

 

Yo ya no le contesté de manera agresiva, sólo le dije que no me molestaba ser sensible, que sí quien había abusado de él sexualmente hubiera sido más sensible quizás ahora no tendría TLP, que me daba mucha lástima porque su enemigo era su propia mente y que eso ya no podría cambiar nunca.

Los últimos mensajes qué recibí de él fueron repetidos “cállate, cállate” y de ahí se podría decir que él empezó el contacto 0. Yo lo bloqueé de las redes, pero me resulta curioso que de whatsapp no me tiene bloqueada.

 

DESPUES DE LA RUPTURA

En estos momentos me encuentro bien, incluso he empezado a conocer gente nueva porque no me quiero quedar “atorada” en lo qué pasó con este individuo, pero todavía hay veces que tengo el deseo de que vuelva, me llega la idea de que puede cambiar, miedo de que tenga razón y sea maravilloso con su próxima pareja (aunque por lo que leí en tu blog sé que eso no va a pasar).

Lo último que supe es que quizás esté saliendo con una chica también TLP, y me hace sentir muy mal el pensar que entre los dos se pueden apoyar y estar bien, aunque una parte de mí piensa que sólo se van a hacer daño a niveles colosales y en su retorcida cabeza eso será amor… es como si el Joker y Harley Queen de verdad existieran.

 

Me molesta mucho que aún me pase por la mente el recuerdo de este sujeto, porque ya no quiero tenerle en mi mente, pero una parte de mi aun intenta darle sentido lógico a todo lo qué pasó.

Siento como si hubiera salido con alguien y a la vez no, como si jamás lo hubiera conocido en verdad, siento que realmente nunca súper nada de él, a excepción de su montón de tragedias que según él le provocaron el TLP. Esta falta de sentido de todo lo qué pasó me enloquece y frustra.

Estoy yendo con una psicoterapeuta, que me recomendó escribirle una carta con todo lo que me quedó pendiente decirle, pero el punto es que todo se lo dije.

Si a veces tengo la necesidad de contactarlo es porque quiero respuesta a mis dudas: ¿quién eres?, ¿qué quieres de la vida?, ¿qué te gusta y qué no?…desde las cosas más básicas hasta lo más complejo.

Sé que no va a poder contestar eso porque ni él mismo sabe quién es por su trastorno, pero a mí me enloquece sentir que lo qué pasó con él fue algo irreal, un sueño o una fantasía.

 

A veces mi única certeza de que lo qué pasó sí pasó es mi sentir y uno que otro recuerdo (la verdad es que ya me cuesta mucho recordar claramente lo qué pasó y sólo recuerdo lo malo).

También a veces siento que mi ex no es real, no lo siento como una persona real, que existe, a veces siento que la única prueba que tengo de que lo hace son sus redes sociales.

Comparto mi historia en parte porque necesito hacerlo y porque no quisiera que nadie más siga acercándose a gente así de trastornada y que hace tanto daño, muchas veces justificando todo con su trastorno o él clásico “yo no soy mi trastorno”.

Muchas gracias, David.
Saludos desde México.

 

EL RECONTACTO

No puedo creer que apenas hayan pasado 2 meses de la primera vez que escribí. Siento que fue una eternidad por la cantidad de cosas que pasaron, porque sí, fallé en el contacto 0 y volví a conectar con mi ex TLP. Gran error.

Todo fue a raíz de un concierto en el que los dos topamos, yo iba con un amigo y él estaba repartiendo publicidad a fuera del centro de espectáculos con una chica, según él no me vio. Aparte de allí retomamos el contacto.

 

Esta vez en todo momento fui consciente de su inestabilidad y descontrol. Cómo ya me habías comentado, David, mi ex TLP está fuera de control. Alcoholismo incontrolable, situaciones de riesgo, iniciando pleitos con quien sea.

De nuevo todo se fue al diablo, después de varias cosas que te contaré en el texto para que lo publiques en la web.

Esta vez parece ser definitivo porque fue él el que supuestamente lo decidió a razón de que después de nuestro último pleito hace 3 semanas, él conoció a alguien por la que “está sintiendo cosas y que lo llena”. Yo ya me esperaba algo así, y aún así me siento mal.

 

Me asaltan las dudas sobre si con ella será diferente, si a ella la tratará bien, será y le dará lo que a mí no. Porque cuando me dijo sobre esto me lo dijo en el peor momento y poniéndome a prueba. ¿Cómo después de hacer todo lo que hizo pudo “enamorarse” así como así, pienso que más que amor sólo está replicando lo que hizo conmigo. En su momento de mayor crisis busca un escape, ya sea alcohol, drogas o “amor”

Pero si ya me esperaba esto, si entiendo eso, ¿por qué me siento tan inestable? A veces me siento súper liberada y segura de que al fin todo se acabó, otras amanezco ansiosa, incluso sueño que sigo discutiendo con él.

 

Esta última vez él parecía tan centrado y sereno justificando el haberme utilizado y jugado conmigo estas semanas porque estaba confundido, que mi mala reacción ante esta declaración le hizo darse cuenta de que “no era conmigo”, que yo parecía la loca que no sabía manejar la situación.

Que reconocía el daño que me había hecho, que lo había arruinado conmigo y que ahora que tenía otra oportunidad no haría lo mismo con ella. Que iba a mejorar, cambiar y estabilizarse por él, que no iba a ir corriendo a sus brazos… etc. Yo no le creo nada y me hizo sentir terrible.

 

Paso de la tranquilidad, al odio, al sentimiento de injusticia, a la culpa, de que quizás sí hubiera reaccionado mejor me hubiera elegido a mí y que quizás ahora sí iba a mejorar, porque estaba aceptando todo el daño que me hizo ¿un TLP nunca lo hace no? Aunque luego pienso que quizás lo hizo no por empatía conmigo, si no solo para aparentar que es “bueno y amoroso”
Y así tengo miles de preguntas y dudas, estoy muy confundida y cambios emocionales que quisiera que se acaben ya.