MI HISTORIA PERSONAL

 

Bienvenido a mi blog y gracias por leerme. En esta sección te voy a contar un poco más acerca de mi historia personal, así como las circunstancias de vida que me llevaron a constuir este sitio web.

Nací en Madrid allá por el año 81 y desde pequeño siempre me apasionaba leer, ya desde muy joven devoraba un libro detrás de otro.

Tuve dos relaciones largas con dos chicas que me quisieron. Aunque en aquel momento me faltaban muchos años para conocer la teoría de los apegos , yo tenía una personalidad de apego ambivalente, y en cambio ellas eran un apego seguro.

Esto permitió que ambas relaciones fuesen duraderas en el tiempo, con la primera estuve siete años y cinco con la segunda. Aunque tuvieron sus altibajos como todas las relaciones, existían unas bases sólidas de respeto mutuo y empatía. Supieron darme tranquilidad y estabilidad.

Por aquel entonces yo creía (ingenuamente) que todas las relaciones eran de esta manera. Que simplemente te emparejabas con alguien que te gustaba y después ibas viendo caer un año tras otro juntos.

Ambas terminaron por tener distintos caminos de vida, y pese a que en el momento fue doloroso tener que separarnos, a la larga acabó siendo beneficioso para ambos y pudimos continuar nuestros caminos, eso si, en distintas direcciones.

 

Ya un poco más mayor, rondaba yo los treinta años, probé suerte en las redes sociales. En aquel momento aún no estaban tan socialmente aceptadas como hoy, y aún existían reticencias sobre los que decidían utilizarlas (siempre algún amigo te salía con el “yo no necesito internet para conocer a chicas”). A día de hoy, obviamente esto ha cambiado y mucho. Ya no concebimos nuestra sociedad sin este tipo de aplicaciones. Por cierto en aquella época era Meetic, prácticamente la única que existía en aquel momento.

Tras varias citas infructuosas, contacté con una chica que tenía una conversación interesante. En las fotos no me enamoró a primera vista, pero me agradaba hablar con ella por teléfono.

Fueron pasando los días y las semanas, y finalmente una noche decidimos conocernos en persona. Ella era de Madrid por lo que era muy fácil concertar una cita.

Todavía recuerdo aquella noche casi con terror, el bueno de David, que solamente había tenido dos relaciones “blanditas” de amor y respeto en su vida, se iba a topar cara a cara con una de las peores personas que puedes tener como pareja, un TLP (trastorno límite de la personalidad) o Borderline, y además se iba a enamorar de ella.

 

Una vez leí en un testimonio de una ex pareja en internet (no recuerdo donde) “enamorarte de un TLP es como lo peor que puede pasarte en la vida”.

 

Doy fe de ello. No se si es lo peor porque habrá cosas más duras, pero desde luego que vas a sufrir lo que no está escrito, mientras estás con ellos, e incluso cuando ya se hayan marchado.

A partir de este momento, ella desplegó sus artes desde el minuto cero. Yo me ví embelesado por su intensidad, su aparente empatía, sus ganas de vivir…

Tenía una respuesta ingeniosa para cada pregunta, su sentido del humor me hacía reír y parecía siempre tener mil proyectos en mente. Pensé que mi vida a su lado sería emocionante y apasionada, por lo que desde ese momento quise formar pareja con ella cuanto antes.

Con el tiempo entendí que ella era un león entrenado para matar en la jungla de las relaciones íntimas, y yo era un pobre corderito que no había visto un depredador en su vida. Imaginaos el cordero jugueteando inocentemente alrededor del león…pues ese era yo…

Por supuesto ella fue consciente de esto desde el primer momento, y no le costó gran esfuerzo tenerme a su merced a los pocos días. Jugaba con dejar en el aire la siguiente cita, a no contestar mis llamadas, nunca dar por sentada nuestra intimidad, etc…

Y ahí empezó mi camino de dolor. Yo estaba convencido de que era una persona herida que necesitaba cariño y comprensión, y que si era lo suficientemente paciente con ella, llegaríamos a entendernos y a tener una relación sana (¿que iluso era verdad?). Pero lejos de llegar a esa realidad, comenzaron las manipulaciones, los estallidos de ira…alternados con episodios en que todo era genial y fantástico.

Yo estaba tremendamente confundido. ¿Como podía una persona decirme que era tan importante en su vida, y al día siguiente me atacaba sin piedad?

Mi vida fue cayendo en picado, no dormía por las noches, ella me tenía siempre en vilo, siempre parecía que la relación estaba a punto de terminar por mi culpa, siempre esperando la siguiente discusión…

Perdí mucho peso, todo el mundo me decía al verme que estaba muy delgado, con ojeras, en un estado de nervios constante. Todas mis relaciones se resintieron, tanto con mi familia como con mis amigos.

El centro de toda mi vida era ella y cuando por fin consiguieramos entendernos, entonces las cosas irían cada vez mejor y seríamos felices.

 

Obviamente este momento no llegó nunca. Es algo difícil de aceptar cuando estamos en una relacion de este tipo. Creemos que si le conseguimos explicar nuestros sentimientos y necesidades emocionales de la forma correcta a la otra persona, llegará un momento en que de repente se le encienda una bombillita en la cabeza y cambie por completo. A partir de ahí comenzará una vida en pareja de fábula.

 

Pero como digo, este momento no va a llegar nunca. Mucha gente me escribe diciendome que su pareja les amenaza, les insulta, les devalúa, les falta al respeto…

 

El hecho es que una persona sana no llegará a hacer eso de manera continuada, puede tener un episodio aislado (después del cual deberá pedir perdón y mostrarse arrepentida), pero cuando se convierte en la dinámica de la relación, no podemos quedarnos ahí confiando en que la explicación correcta hará que su actitud cambie.

 

Si no te respetan, no te cuidan, no te tratan bien…ten claro que es por dos motivos. Únicamente por dos motivos, o bien no quieren, o no pueden.

 

– Una persona que sea tóxica por su egoísmo, por su egocentrismo, pensará que él tiene todos los derechos, mientras que tu no tienes ninguno, y por tanto no estará interesada en satisfacer tus necesidades. Es así de simple, no le importan lo más mínimo.

 

– Una persona que tiene una enfermedad mental, simplemente NO PUEDE hacerse cargo de tus necesidades emocionales, por el hecho de que está enferma y “bastante tiene con lo suyo”. No buscan reciprocidad en una relación ya que no pueden darla (esto, si lo piensas detenidamente, es triste), buscan volcar en ti todos sus problemas y distraerse de sus vacíos, ni mas ni menos. Y cuando te hayan dejado lo suficientemente dañado, o te marches escaldado, saltarán a la siguiente víctima y así sucesivamente.

 

El caso es que al año y medio me armé de valor, fui a su casa y le dije que no quería seguir la relación. Yo me encontraba flojísimo, no lo hice como acto de valentía, sino en shock. Simplemente no podía más con esa situación y tenía que acabar con ella.

Nos separamos y pasé seis meses muy duros porque recordaba los momentos de la luna de miel con ella, mi cerebro me recordaba solamente la parte positiva de ella, y de repente todo el sufrimiento y el dolor que me había causado esta persona parecía secundario. Casi hasta llegué a creer que habían sido exageraciones de mi mente y que no había sido para tanto.

Este tipo de pensamientos son producto del cerebro del enamorado. A él lo que le importa es recibir estímulos placenteros, pese a que después puedan traerte un dolor tremendo (igual que el drogadicto cuando está con el “mono”). Te bombardeará con imágenes y recuerdos de lo buena que era esa persona contigo y lo bonito que hubiera podido ser.

Es aquí donde se produce una lucha entre la razón y la emoción, tu mente racional te dice que huyas de esa persona, pero sientes que quieres estar junto a ella.

El caso fue que estando yo en estos debates interiores, un dia llamaron a mi puerta y era ella. Me dio un vuelco el corazón.

Me prometió la luna, me dijo que se había dado cuenta de todo lo que había hecho mal, lo que me había hecho sufrir…pero que eso iba a cambiar. Ella iba a poner todo de su parte y todo iba a ir bien.

 

Yo no sabía en ese momento, que lo que me estaba ocurriendo era de manual. Algo muy típico en los TLP y en parejas tóxicas. O bien su nueva víctima había fallado, o no pudo extraer de ella lo que necesitaba…

Así que volvió a su antigua base segura que era David. Yo estando tan debilitado tras esos dos años de nervios, angustia, insomnio…mi autoestima debidamente rebajada gracias a ella…caí de cabeza en la trampa y sin dudarlo.

Debimos estar bien unos diez días, fue lo máximo que ella pudo tapar sus estallidos y su actitud borderline. Al cabo de ese tiempo volvieron las mismas conductas de antes.

Yo seguía confiando, aunque en menor medida, en que podíamos llegar a estar bien juntos. Pero a los seis meses de volver ocurrió algo.

Mi padre tuvo una urgencia médica y se encontraba de repente muy grave en el hospital. Fue un shock para toda la familia. De un dia para otro mi padre se nos moría…

Yo que me encontraba tremendamente debilitado debido a la relación con esta persona, fui el más afectado con este hecho. Necesitaba todo el apoyo del mundo para poder pasar esa situación.

Ella, por suptesto, lejos de apoyarme, hizo todo lo contrario. La víctima tenía que ser siempre ella, el objeto de atención tenía que ser ella. No podía ser yo.

Lo que hizo fue atacarme sin piedad, la primera discusión que tuvimos por algo cotidiano y trivial, la utilizó para estallar contra mí sin ningún reparo y con toda la violencia posible.

Este momento fue tan duro para mí, que tuve que marcharme yo solo a la calle. Estuve deambulando por mi barrio, con una tremenda sensación de irrealidad. Mi mente se encontraba en un tremendo shock.

Habíamos tenido peleas en el pasado, habíamos discutido cientos de veces, pero esto era diferente. ¡¡Mi padre estaba gravísimo!!, ¡pero a ella parecía que le daba igual!.

 

¿¿Que tipo de persona era capaz de arremeter contra su pareja de tal manera, cuando esta se encontraba pasando uno de los peores momentos de su vida??

 

¿¿Qué persona podía ser tan sumamente cruel de atacar a su pareja cuando esta se encontraba tan indefensa y débil??

 

Exacto, un TLP.

 

Pero yo seguía sin saber de su existencia.

 

Después de aquello, recé para que cuando volviese a casa, ella se hubiera marchado para siempre. Y así fue, al regresar ella ya no estaba.

Pero a los pocos días me recontactó diciéndome que lo mas importante era mi padre y que quería volver conmigo.

Yo ahí si que había entendido algo, esta persona podía hundirme la vida sin miramiento alguno. No sabía cual era la explicación, pero si era capaz de atacarme de este modo estando mi padre en el hospital, era capaz de hacerme cualquier cosa.

En ese momento le pedí que saliese de mi vida y le dije que no podía permitir el lujo de volver con ella porque me destrozaba con su conducta, y yo necesitaba mantenerme en pie para ayudar a mi familia.

A partir de aquello y por suerte me dejó tranquilo. Supongo que con otra pobre víctima en su punto de mira que correria una suerte parecida a la mía.

 

Después de estos sucesos, mi padre por fortuna se recuperó y yo pude rehacer mi vida normal. Pero notaba que algo no marchaba bien.

 

Seguía acordandome continuamente de ella. Mi cerebro no entendía realmente lo que había ocurrido. Me faltaban muchísimas respuestas y esto me impedía avanzar en el duelo.

 

Cuando pasó el tiempo, comprendí que el duelo tras una relación tóxica es distinto al que se genera tras la ruptura de una pareja sana.

El hecho de que durante la relación habrán socavado tu autoestima, te habrán hecho dudar de tus percepciones una y otra vez (gaslighting), te habrán culpabilizado por todos los problemas de la relación… hará que no avances en la etapa de la adjudicación de la culpa.

Me quedé atascado en esa fase sin poder pasar a la siguiente. Mi mente necesitaba entender lo que había ocurrido, y no dejaba de dar palos de ciego intentando en vano comprender qué me había ocurrido con aquella persona.

No fue hasta varios meses después, que un amigo comenzó una relación con una chica que había conocido, y al poco tiempo comenzaron a aparecer conductas extrañas.

Mi amigo me llamaba por teléfono para contarme que se encontraba descolocado con la nueva chica, se estaba comenzando a sentir muy agitado e inestable con ella. Sus inexplicables comportamientos le afectaban mucho.

A mí todo esto me resultaba muy familiar, por lo que le comenté que en mi relación anterior había tenido sensaciones muy parecidas y comenzaron a saltarnos las alarmas a ambos, pero seguíamos sin encontrarle explicación a lo que nos estaba ocurriendo.

 

Fue una tarde que recuerdo perfectamente, yo estaba dando un paseo por mi barrio y mi amigo me llamó por teléfono. Me dijo “tengo que contarte algo muy gordo”.

Subí a mi casa y estuvimos hablando largo rato. Su novia era TLP, y estaba diagnosticada desde hacía tiempo, debido a un incidente que tuvo el cual hizo saltar las alarmas de los médicos que la atendieron. El caso es que aquel día, ella se lo dejó caer sin ser demasiado clara con el tema, pero utilizando San Google, recompuso el puzle y las siglas TLP aparecieron en pantalla.

Los dos estabamos alucinando, ahora lo entendíamos todo. Yo al mismo tiempo busqué en internet y me aparecieron montones de enlaces y páginas web sobre el tema. De repente todo cuadraba…

Lo primero que sentí fue el quitarme un tremendo peso de encima, ahora comprendía lo que me había ocurrido durante los dos últimos años. No era culpa mía, yo no estaba defectuoso como ella me hizo creer, yo no era una persona tóxica…y tampoco era culpa de ella, sino de su enfermedad.

 

TRAS EL DESCUBRIMIENTO DEL TLP

 

Después de hacer este descubrimiento, comencé una larga e intensa cruzada. Me propuse estudiar TODA la información que pudiera conseguir sobre este tema. Foros, libros, paginas web, testimonios, etc…

Descubrí que mi historia había sido la de muchos, que tuve la mala suerte de topar con una persona con este trastorno sin saber yo nada al respecto y eso me hizo muchísimo daño.

La red estaba plagada de testimonios como el mío, tras una intensa luna de miel vino una tormenta larga y penosa, con una ruptura traumática y un posterior duelo que no terminaba de resolverse.

 

Investigué tanto sobre ellos, leí tantos testimonios…que unido a lo que había vivido me hizo casi estar dentro de su cabeza, saber como pensaban, por qué actuaban de esa manera a veces tan ilógica, conocer sus herramientas de manipulación…

Llegó por aquel entonces un día en el que quise que tanto aprendizaje no cayese en saco roto. De igual manera que otras personas me habían ayudado dedicando tiempo a contar su testimonio en internet, quise aportar mi granito de arena, así que escribí el mío en un foro donde se reunían tanto personas TLP como ex parejas de ellos.

A raíz de aquello, comenzaron a escribirme muchísimas personas afectadas como yo. Habían caído en las redes de un TLP sin saberlo, y habían sufrido terriblemente, acabando dañados y sin respuesta alguna de lo que había ocurrido.

Entonces entendí que a través de mi experiencia y los conocimientos que había adquirido en mi época de investigación, estaba en condiciones de poder ayudarles. Pronto, muchas de estas personas me estaban agradeciendo mi labor, incluso algunos afirmando que les había ayudado más incluso que su propio terapeuta.

Después de esta fase, dejé a un lado el tema del TLP ya que necesitaba pasar página y rehacer mi vida. Empezaba un capítulo nuevo y aquello pasaba a la historia.

Comencé a conocer a otras parejas y pronto comprendí que la huella que me había dejado esta persona me iba a condicionar en mis relaciones futuras, por lo que decidí nuevamente volver a trabajarme interiormente. Esto me llevó a ahondar en los motivos personales que me habían llevado a involucrarme en una relación así.

 

El desarrollo personal nos da pereza, si. El motivo es que el primer paso para arreglar o mejorar algo es precisamente reconocer que algo está mal o necesita ser mejorado.

 

La mayoría de nosotros creemos directamente que todo en nosotros está bien, y que los problemas que tenemos en las relaciones con los demás siempre son culpa de los demás. Al fin y al cabo, si todos se comportaran como yo, todo iría bien y el mundo sería un lugar mejor, ¿o no?.

Obviamente, este tipo de pensamiento te llevará a no mejorar jamás. Realmente TODOS tenemos cosas que mejorar, y si has caído en una relación de este tipo, siento decirte algo. Probablemente tienes MUCHAS cosas que mejorar, de lo contrario habríamos sido capaces de detener a estas personas mucho antes y evitar que nos dañaran de este modo.

Pero no te sientas mal por ello. He conocido a verdaderos maestros del engaño, muchas veces buscan a personas de buena fe y se aprovechan de su buena voluntad. Esto me indigna sobremanera ya que cuando te aprovechas de la bondad de una persona, tú consigues una ventaja a corto plazo y con poco esfuerzo, pero a cambio dañas a una persona.

Puedes convertir a una persona bondadosa en alguien receloso y desconfiado.

 

En resumen, si te aprovechas de gente buena para tu propio benficio sin importarte el daño que haces, estás contribuyendo a hacer de este un mundo peor.

 

La buena noticia es que podemos trabajar en nosotros mismos, para mantener a estas personas alejadas de nuestra vida, sin tener que volvernos personas egoístas y manipuladoras como ellos. En mi caso fui consciente de que el pensamiento central que me hizo aferrarme a esta persona, a pesar del daño que me causaba, era el miedo a la soledad afectiva.

No concebía estar sin pareja, creía que la vida estaba hecha para estar en pareja, viajar juntos, ir de compras, al cine…tener siempre a esa persona cerca…

Los tiempos de soltero eran solamente huecos vacíos en espera de que llegase la próxima pareja, y ahí empezaba la vida en serio. Lo anterior era solamente rellenar el tiempo hasta que esa persona llegase.

Esta creencia me hacía muchísimo daño, ya que me hacía endiosar a mis parejas, sobre todo al principio. Tuve que trabajar mucho este campo, hasta el punto de que a día de hoy disfruto muchísimo de mi soledad y de hecho aunque tenga pareja la busco de vez en cuando.

Descubrí el apasionante mundo de viajar solo, abrí una nueva puerta a conocer sitios nuevos con la libertad que me daba el no tener que contar con otra persona…y a la vez me liberé…

Ya no necesitaba una persona a mi lado para hacer mi vida. Vivía solo, hacía la compra solo y viajaba sin contar con nadie. Y además me gustaba hacerlo, de hecho al conocer a nuevas parejas, desde el principio eran innegociables mis viajes de “meditación” como yo los llamo.

Al rebajar mi necesidad de tener pareja, automáticamente me di cuenta de que era mucho más fácil dejar correr a chicas que veía potencialmente tóxicas para mí (si has vivido experiencias similares, las verás a la legua), ya no tenía la obligación de tener a alguien de manera urgente para seguir con mi vida. Fue una liberación tremenda.

 

También trabajé mi autoestima, la dependencia emocional y mi tipo de apego, a lo largo de años.

 

Tuve que reconocer que tenía carencias en todas estas áreas para después poder mejorarlas, y así lo hice. El esfuerzo tuvo su recompensa y cada vez eludía antes a las personas tóxicas que entraban en mi vida, a la vez que mantenía las que merecían la pena quedarse.

Tras todo este aprendizaje, mis amigos y gente cercana solían pedirme consejo sobre sus relaciones. Ya no se trataba solamente de ex parejas de TLP, sino de cualquier tipo de relación. Comprendí que podía ayudar a personas que estaban atascadas en su relación, que no eran capaces de dejarla, o que simplemente querían avanzar hacia una relación más sana, por lo que decidí (con ayuda de un buen amigo) construir este sitio web.

Mi pasión por la lectura y la escritura, así como mi afán por entender y comprender el mundo de la pareja podían transmitirse a otras personas. Creo firmemente que en este campo, tener la información adecuada puede ahorrar muchísimo sufrimiento y hacer que se avance mucho más rapido para superar una relación tóxica.

 

 

 

Espero que mi historia te haya servido para aprender algo nuevo. Nos vemos pronto

 

 

 

¡Un abrazo!

 

David C

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