¿Por qué no lo ve? ¿Es que no ve que le están manipulando? ¿Acaso no es consciente de que su pareja se está aprovechando de el?
Seguramente, si has tenido contacto con un amigo o compañero que se halla dentro de una relación tóxica, te habrás hecho estas mismas preguntas.

 

Desde fuera es totalmente evidente cual es la realidad. Clama al cielo que se está comentiendo un abuso, pero nuestro amigo parece no precatarse de ello y vuelve a caer una y otra vez en la misma dinámica. Es incapaz de salir de ella.

En cambio, si somos nosotros los que nos encontramos dentro de la relación, es muchísimo más difícil ser conscientes de ello y discernir las verdaderas intenciones de nuestra pareja.

Siempre me ha llamado poderosamente la atención. ¿Cómo es posible que alguien que está siendo maltratado psicológicamente, se le está engañando y abusando de el, no es capaz de verlo  y cortar de raíz con esa persona?

Pues bien, la explicación a todo esto tiene nombre y apellidos. Disonancia cognitiva.

Esto es lo que te impide abandonar una relación dañina para ti, lo que te impide tomar consciencia de la situación y tomar las decisiones necesarias.

El 99% de los artículos sobre relaciones tóxicas, lo que tratan en realidad es que seas capaz de romper esa disonancia cognitiva por diversos medios.

La finalidad es que tomes conciencia de lo que está ocurriendo realmente, pero esto no siempre es fácil. De hecho, la mayoría de las veces es muy complicado (y peor cuanto más tiempo llevas con esa persona).

 

¿QUE ES LA DISONANCIA COGNITIVA?

Veamos que dice la Wikipedia:

En psicología, el término disonancia cognitiva hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.

 

¿Dónde se manifiesta esto en las relaciones tóxicas? Muy fácil.

Estás con una persona que me trata a veces como al amor de su vida, y a veces como la mayor mierda del mundo.

Esto a nuestro cerebro le “rompe”. No puede llegar a comprender de que manera nuestra pareja es capaz de subirnos al cielo y al día siguiente bajarnos a lo más profundo de los infiernos.

Las parejas tóxicas tienen su cara buena, claro que sí. De lo contrario nadie estaría dentro.

 Las drogas tienen su parte buena, te hacen subir al cielo en un instante, el alcohol te hace divertido y despreocupado durante unas horas…

Pero todas acaban trayéndote efectos negativos, y una buena resaca al día siguiente.

Empeñarte en estar con una persona tóxica es empeñarte en tener esa parte intensa suya, en la que parece cuidarte, es cariñoso… sin tener la parte “mala”.

Bien, métete esto en la cabeza, hazte tatuajes por todo el cuerpo:

 

ES IMPOSIBLE.

 

Estarás enganchado ahí toda tu vida si piensas que es posible.

Una pareja tóxica es el Ferrari de las relaciones. ¿Has conducido alguna vez un Ferrari?

Lo probé una vez, y como te puedes imaginar, es MUY intenso. Te proporciona unas sensaciones increíbles. Acelera MUY rápido, muchísimo mas que cualquier otro coche y todo el mundo te mira cuando vas montado en el. Los demás coches a su lado parecen aburridos, lentos y predecibles.

Pero tiene un hándicap. Es CARÍSIMO de mantener. Gasta muchísima gasolina y las averías son millonarias.

¿Te suena esto de algo? Seguramente sí.

Es lo mismo que una relación tóxica. Solo que aquí en lugar de pagar con euros, pagas con tu sufrimiento.

Estar con una pareja tóxica y querer la parte intensa sin la parte dañina, es como querer disfrutar de conducir un Ferrari pero gastando lo mismo que con un Ibiza TDI. Es imposible.

 

Es un error, en el que yo mismo caí durante la relación tóxica.

Como hay ratos que me trata tan bien y me hace sentir tan bien, no puede ser que me haga tanto daño de manera consciente. Desde luego, debe tratarse de un malentendido que pueda solucionarse con paciencia y esfuerzo.

 

Este es el error que no debes cometer. Y te voy a explicar por qué. Como no quería separarme de esta persona de la que estaba enamorado, justificaba sus comportamientos:

Ha tenido un mal día y por eso me ha hablado de esa forma que me ha dolido.

Ha tenido un pasado complicado, no debió ser nada fácil para ella crecer en un hogar así (a estas alturas ya te habrá contado su “pasado duro”, todos lo tienen).

No se da cuenta del dolor que me provoca, si fuera consciente, nunca me dañaría a propósito de esa manera. Seguro que la próxima vez tendrá mas cuidado.

Fue culpa mía porque le exigí demasiado y claro, ha reaccionado mal. Es normal que me haya tratado así.

Soy demasiado susceptible y sensible. Si yo no fuera tan susceptible, entonces sus comportamientos me harían menos daño y todo iría bien.

Tengo demasiadas necesidades como persona, debería tener menos necesidades emocionales. Entonces no le reclamaría tanto a mi pareja y todo iría bien.

 

¡¡¡¡Por favor, por lo que más quieras, métetelo en la cabeza, ES TODO MENTIRA!!!!

 

Además, las peores justificaciones que le podéis dar (y las que más alimentará vuestra pareja tóxica), son las que implican que hay algo malo dentro de vosotros.

Tienes algo malo dentro de ti, que es lo que ha hecho que tu pareja se comporte de esa manera contigo. Vamos que la culpa es tuya y no de ella.

 

Tienes que saber que una persona madura emocionalmente, es responsable de sus actos y se hace cargo de ellos. En cambio las personas tóxicas nunca son responsables cuando dañan a los demás.

Pero no olvidemos que estos episodios tóxicos van alternados con momentos muy intensos en los que harán que olvides todo el daño que te han hecho el día anterior (y te harán mañana).

Todo esto bien agitado y remezclado, hace que se produzca una tensión interna en nuestro cerebro.

Es como morder una manzana exquisita pero que está podrida por algunas zonas en su interior. Nunca sabes cómo será el siguiente bocado, si dulce o amargo…pero no quieres parar de comértela.

 

 

¿CÓMO REACCIONA NUESTRO CEREBRO A LA DISONANCIA COGNITIVA?

Para que todo esté quietecito y tranquilo dentro de nuestro cerebro, debe haber una mínima coherencia en las experiencias que procesamos.

Así funciona y así somos capaces de sobrevivir en este complejo mundo. Necesitamos cierta idea de la actitud que van a tener las personas con las que tratamos habitualmente. De lo contrario nuestra vida sería un caos.

Imaginate yendo a tomar un café al bar de tu barrio todos los días. Imagínate que no sabes si el camarero te va a atender con una sonrisa, o va a saltar por encima de la barra y va a intentar estrangularte.

Obviamente, esto te generaría una tensión enorme cada vez que vayas a tomar un café (para colmo no hay más bares abiertos, y el café es irresistible).

Pues bien, por nuestra salud mental, NECESITAMOS saber que la persona con la que compartimos nuestra vida se mueve en cierto rango de comportamientos, y no va a arremeter contra nosotros a la mínima de cambio.

Si nuestro compañero tiene actitudes que alternan entre uno y otro extremo, nuestro cerebro está incómodo y alerta, e intentará darle una explicación a lo que ocurre para poder quedarse tranquilo.

Nosotros queremos permanecer con esta persona porque los momentos buenos son MUY BUENOS (igual de buenos que el café de tu barrio).

Es entonces cuando comenzarás a dar crédito a los argumentos de tu pareja, introducirás nuevos valores en tu vida que no estén en conflicto con sus actitudes. Bueno, gritarme no está tan mal si solamente lo hace los sábados por la noche, o quizá no es tan importante que se vaya a tomar cervezas mientras yo estoy en el hospital.

 

Si consientes esto, tendrás dos efectos terribles sobre tu persona:

Anulas tus percepciones. Lo que en un primer momento SABÍAS que era un comportamiento incorrecto, ahora has pasado a tolerarlo. Le has dado luz verde para que vuelva a hacértelo de nuevo. Te adentras en un mundo en el que la moralidad es flexible y donde te resulta cada vez más difícil discernir qué está bien y qué está mal (mientras que a el/ella le viene de perlas).

Te crees que su comportamiento dañino viene dado por algo que tú has hecho mal. No es que él/ella actúe mal. Es que tú le has provocado. Moraleja, te hace daño, pero es por tu culpa. Te lo tenías merecido.

 

Estas dos características te aseguro que te pueden hundir en un pozo muy muy profundo. Cuando lleves el tiempo suficiente con tu pareja tóxica, habrás integrado tanto dentro de ti estas falsas creencias, que te resultará casi imposible darte cuenta de que todo es un plan para abusar de ti.

 

Siempre he recalcado la importancia de tener un círculo social fuerte a tu alrededor. Las personas que cuentan con ello son mucho más difíciles de manipular. Pero aún así, los depredadores emocionales pueden ser (y son) TAN SUTILES, que incluso al contárselo a tus confidentes no estará claro del todo si están abusando de ti o no.

Es el crimen perfecto. Con el beneficio de aprovecharse de ti, haciéndote daño cuando se les antoja y encima culpándote de ello. Tú te quedas hecho polvo y ellos se van de rositas a por la próxima víctima.

Ser un abusador emocional es muy rentable. Produce unos beneficios muy altos con poca inversión. Solamente hace falta una persona con buena fe de la que poder abusar.

Por eso, hasta que no rompes esta disonancia cognitiva y alcanzas el punto de no retorno, seguirán abusando de ti, mientras que tu te vas consumiendo como persona, lo que a la vez hace que tengas cada vez menos valor para cortar la relación.

 

 

¿CÓMO PUEDO REACCIONAR ANTE ESTOS COMPORTAMIENTOS?

Lo primero, tienes que tener claro lo que estás dispuesto a tolerar en una relación de pareja (y básicamente, en tu vida). A veces, será necesario vivir cierto tipo de relaciones para saber que es lo que NO QUEREMOS.

Esto es porque no es lo mismo imaginar las cosas que sufrir las consecuencias reales. Cuando comencé la relación con mi ex pareja TLP, recuerdo que pensé “bueno, si sale mal, lo peor que puede ocurrir es que lo dejemos”. Tremendo error mío.

Lo peor que podía pasar no era que lo dejaramos, sino que me quedase completamente destruido como persona, y me costase más de un año de mi vida sumido en una crisis personal.

A partir de ahí comprendí el efecto que tenía el estar con una persona tóxica, por lo que despues de aquello establecí un límite que me protege.

 

Pues bien, esto nos irá definiendo como personas, según va trascurriendo nuestra vida e interactuamos con otras personas, definimos unos límites personales. Establecemos una línea y hasta donde puede cruzar esa línea cada persona.

Una vez que tenemos esto claro, cuando estemos involucrándonos con una nueva pareja, debemos estar atentos a sus comportamientos.

Tus sentimientos no te engañarán. Cuando no te sientas bien con la actitud de tu pareja, pero no sepas muy bien por qué, entonces deténte.

Hay muchas probabilidades de que un límite tuyo esté siendo vulnerado, inculso aunque no estés siendo consciente en ese momento. Por ejemplo si te encuentras en una situación en la que esperas ayuda de tu pareja y esta no te la ofrece, te vas a sentir mal. Quizá en un primer momento no sea del todo evidente, pero tu organismo te avisará de que algo no va bien.

El intestino es nuestro segundo cerebro. Si notas una mala sensación en el estómago, es que algo anda mal.

Nuestro cuerpo es sabio y nos avisa, solamente que a veces no le hacemos el caso que merece.

Si analizas la situación y detectas que se ha vulnerado algo que para ti es un límite importante, tienes que transmitir a la otra persona esto con asertividad.

 

A partir de aquí, te aconsejo que le des tres oportunidades.

La primera por el beneficio de la duda de que no lo sabía, la segunda porque se le ha podido olvidar, y la tercera ya es porque no ha querido modificar su conducta para no hacerte daño.

Esta simple norma, te hará ponerle freno a sus intentos de abuso.

En cambio, si sueltas el contador y ya te olvidas de la cantidad de veces que han vulnerado un límite tuyo, entonces has entrado en su campo de juego, donde siempre acabarás perdiendo.

 

******

 

Es evidente que en las relaciones no podemos estar con una libreta en la mano todo el día. Debemos vivirlas con naturalidad y espontaneidad, pero no podemos descuidar el hecho de que existen personalidades muy dañinas y que debemos protegernos.

Existen personas con una educación emocional sana que nunca cruzarán un límite tuyo. Son personas maduras y responsables de sus actos. Si lo hacen, y se lo transmites, entonces intentarán por todos los medios que no vuelva a suceder.

En cambio las personas tóxicas lo harán sistemáticamente para poder aprovecharse de ti.

Como siempre, el mejor termómetro de la relación es cómo tu te sientes dentro de ella.

 

Espero que el artículo te haya sido de ayuda.

 

¡Un abrazo!

David C

 

 

Photo by Emma Frances


4 commentarios

Luciano · 19 enero, 2020 a las 4:34 pm

David, el artículo es excelente, no solo para que nosotros podamos entender qué nos pasó, sino también porque muchas veces nuestros amigos no entienden qué es lo que ocurre, por qué permanecemos e incluso muchas veces queremos volver con el abusador/a.
En mi caso, el momento en el cual me sentía en los cielos era a la hora de tener sexo, era tan increíble que me provocaba adicción.

Saludos
Luciano

    David · 19 enero, 2020 a las 6:38 pm

    Hola Luciano. Gracias por el feedback.

    Efectivamente es complicado entenderlo cuanto estás fuera de la relación, pero es una realidad que ninguno estamos libres de ser abusados por un depredador emocional en algún momento de nuestra vida. Nuestra mente es como el sistema inmunológico de nuestro cuerpo, y por circusntancias las defensas pueden estar más bajas, lo que aprovechan este tipo de personas.

    En cuanto al tema de sexo, es su arma más potente para hacer que te enganches y permanezcas con ellos. Se hacen expertos en ello porque realmente como personas no tienen mucho más que ofrecer además de esto.

    Un abrazo y gracias por compartir tu experiencia.

    David C.

Alexia · 21 enero, 2020 a las 11:50 am

Fantástico artículo donde se refleja la realidad exactamente tal y como es. Yo lo he vivido y me he sentido súper identificada. Nos volvemos ciegos a cosas evidentes y pensamos que no serán para tanto o que que serán imaginaciones nuestras. La disonancia llega a ser muy grande y te genera malestar porque te das cuenta que ya no sabes por donde navegas ni a quién estás traicionando realmente… Muchas gracias David por abrirle los ojos a la gente.
Saludos

    David · 21 enero, 2020 a las 3:39 pm

    Hola Alexia. Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya sido de ayuda.

    Efectivamente, es imposible entender el tremendo efecto de la disonancia cognitiva para el que no la ha sufrido en carnes propias. Incluso algunos terapeutas a los que asistí en aquella época no teran capaces de entender la magnitud del abuso, del lavado de cerebro que te hacen.

    Muchas personas creen que esto nunca les ocurrirá a ellos, pero es un error. CUALQUIERA puede caer en las redes de un depredador emocional. Todos vivimos épocas de mayor o menor fortaleza personal a lo largo de nuestra vida. Es en una de ellas donde nos encontramos más débiles, donde pueden atacar y romper nuestras defensas.

    Me alegra mucho que dejaras atrás esa relación y hayas tomado consciencia de la realidad.

    Un abrazo.

    David C.

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