Nunca en mi vida me han llamado la atención los juegos de azar como el Black Jack, las máquinas tragaperras, las apuestas deportivas o la ruleta. De hecho ni siquiera conozco muy bien como funcionan. Siempre pensé que sería bastante torpe verme utilizando una de esas maquinitas.

 

Sin embargo, hace unos días me encontraba con mis amigos Edu y Dani en Madrid. Habíamos quedado en una terraza al aire libre para beber algo y ponernos al día. En cuanto el sol empezó a subir, la ola de calor y las altísimas temperaturas hacían insoportable estar allí asi que había que cambiarse a un lugar mas fresquito.

Fue entonces cuando a Edu se le ocurrió la idea de ir a un casino cercano que el conocía. “Allí tienen siempre el aire acondicionado a tope”. Asi que para allá que fuimos los tres.

Una vez no recuerdo donde leí que las relaciones tóxicas son como jugar a una máquina tragaperras. Doy fe de ello y ahora voy a explicarte los motivos.

A continuación te cuento como fue mi experiencia dentro del casino y los paralelismos que existen entre los juegos de azar y las relaciones tóxicas.

 

ENTRAMOS AL CASINO

Una vez dentro, el local es un lugar agradable donde permanecer, fuera hace calor y aquí se esta oscuro y fresco. Hay luces bonitas por doquier.

Pedimos algo en la zona del bar, curiosamente observo que la bebida es muy barata en comparación con un bar normal.

Yo esperaba en la barra pero el chico me dice que vaya a jugar y el mismo me lo llevará a la mesa donde me siente.

“Bueno, ya que estamos aquí, vamos a probar suerte.” Me coloco delante de la ruleta pensando que puede ser lo más fácil para un principiante como yo. No creo que sea muy complicado apostar aquí.

La butaca es muy cómoda y hay una alfombrilla acolchada para que te apoyes en la mesa sin hacerte daño.

La ruleta está llena de colorines muy alegres por doquier, parece imposible que vaya a ocurrir algo malo si pongo aquí mi dinero.

Todo esto hace que me encuentre confortable, y ya estoy pensando “es un buen lugar para quedarme aquí toda la tarde”.

Exactamente lo mismo ocurre cuando comienzas a hablar con una narcisista o trastorno límite de personalidad.

No tienes que hacer mucho esfuerzo para comenzar a interactuar con ellos. Al principio se siente agradable y fácil, y no parece haber ningún peligro a la vista.

Ella se va a encargar de que te encuentres cómodo y seguro mediante el bombardeo de amor. En ese momento parece buena idea invertir en ella y quedarse alli.

Si me encuentro a gusto y además puede salir una relación con esa mujer atractiva, ¿por qué iba a marcharme?

 

EMPEZAMOS A APOSTAR. EL REFUERZO INTERMITENTE

Salvo Edu que ya había estado otras veces allí, Dani y yo tardamos un rato en aprender el funcionamiento de las apuestas en la ruleta.

Pero tras probar unas cuantas veces, los tres estamos emocionados y comenzamos ya a jugar a tope y llenos de esperanzas. Todo es posible esta tarde.

El hecho de interactuar con una maquina tan grande y reluciente es excitante. Toco los botones y la maquina responde, esto me da cierta sensación de poder.

De igual manera, las TNP y TLP son mujeres atractivas y sensuales. Llaman la atención allá donde van. Probablemente nunca pensaste que podrías tener alguien así a tu lado. Estar cerca y conversar… tener contacto con ellas, es muy excitante.

 

Mientras tanto, me doy cuenta de como me he olvidado temporalmente de mis preocupaciones cotidianas. Ahora mismo toda mi atención está centrada en la ruleta, y esto también se siente bien.

Este es uno de los beneficios secundarios cuando nos involucramos con una mujer tóxica. Son intensas y siempre les rodea el drama, eternas víctimas necesitadas de atención constante. Absorberán todo tu foco, lo cual conseguirá distraerte de tus propios problemas.

 

Sigo jugando a golpe de dopamina cada vez que hago una apuesta y la bola sale girando. Si gano y obtengo un premio, mi cerebro piensa “si me quedo puedo obtener beneficios”.

Por el contrario, si pierdo la apuesta entonces confío en que la siguiente tirada será diferente.

Durante los segundos que veo girar la ruleta recuerdo aquellos momentos de incertidumbre con mi ex TLP.

¿En qué casilla se detendrá la bola? ¿Lo perderé todo o me tocará el premio gordo esta vez?

Todo depende del estado de humor y la percepción distorsionada de la realidad de la TLP. Quizá hoy soy el amor de su vida y me ofrezca un día romántico lleno de sexo increíble y caricias.

O quizá yo expresé alguna necesidad legítima que a ella no le conviene satisfacer y entonces seré una persona despreciable. La bola habrá caido en el 13 negro.

 

Si esto ocurre, el pensamiento es el mismo. “Bueno he perdido una tirada, pero antes recibí varios premios asi que debo seguir jugando, la próxima será la buena”.

Sin embargo, la sensación de ganancia es ficticia. Ganas 1 pero pierdes 5.

Ni por asomo estoy recuperando lo que ya he gastado, ¡¡pero lo importante es que delante de mi hay una maquina que da dinero!!

Si la próxima vez pulso los botones adecuados, entonces claro que puede tocarme un premio mucho mayor. Recuperaré lo invertido y además obtendré ganancias.

Esto ocurre cuando tu pareja tóxica te da unas miguitas. Nadie estaría echando monedas mucho tiempo a una máquina que nunca jamás da premio.

Todos estos juegos se basan en el refuerzo intermitente. Nunca sabes cuando ganarás o perderás (aunque generalmente pierdes).

Cuando estás a punto de marcharte, entonces te premian con un caramelito, un fin de semana romántico, promesas de futuro… Solamente lo justo para que sigas jugando.

 

COMENZAMOS A PERDER. LA FALACIA DEL COSTO HUNDIDO

Cuando ya llevamos un buen rato jugando, nos damos cuenta de que ya hemos perdido 20 o 30 euros cada uno. Pero ninguno quiere dejar de jugar, asi que seguimos metiendo mas dinero.

Dani entre risas dice “he metido 20 euros y ¿sabeis lo que me queda? Nada”

Yo ya he gastado el poco efectivo que llevaba encima, asi que voy a un cajero automático que hay en el casino para sacar más dinero y seguir jugando.

Incluso con apuestas de bajo riesgo acabas perdiendo. Al rojo o negro, par impar. Pruebo varias técnicas pero ninguna parece funcionar.

Cuando has perdido bastante dinero, es tentador hacer una apuesta fuerte con la esperanza de recuperar todo lo perdido en una sola jugada.

Este es el equivalente a que intentes técnicas con tu pareja TLP como triangularle, darle celos, ser infiel, etc…

Esto no va a funcionar, el juego está diseñado para que ellos puedan hacertelo a ti pero no a la inversa. Recuerda que estás jugando a algo que otra persona diseñó para que esto no ocurriese.

 

Los tres estamos esperando el momento en que consigamos el pelotazo y salgamos del hoyo.

No queremos dejar de jugar porque eso implicaría que ya no podemos ganar. Si te marchas entonces seguro que ya no te toca el premio, es mejor quedarse para intentar recuperar lo ya invertido.

Este fenómeno se conoce como la falacia del costo irrecuperable. A nuestra mente le cuesta aceptar que ha perdido algo que invirtió, y prefiere seguir intentándolo.

La raíz de esto es la negativa a aceptar que te equivocaste o tuviste mala suerte, y dejar de invertir recursos.

Dicho fenómeno se produce en las relaciones tóxicas cuando decidimos seguir allí a pesar de que cada día vemos como nuestra cartera baja.

La mezcla del refuerzo intermitente y el costo hundido hace que sigamos con esa persona durante meses o años, esperando que un día llegue el premio gordo.

Obviamente esto nunca ocurre, ni en el casino, ni con una TLP-TNP.

 

ENTIENDO QUE NUNCA GANARÉ Y ME RETIRO

Estar aquí es adictivo, emocionante, me distraigo de mis propios problemas y tengo la sensación de que puedo ganar, pero eso nunca llega a ocurrir. Mientras tanto sigo y sigo perdiendo dinero una y otra vez.

Entonces, en cierto momento llego al punto de no retorno, donde comprendo que allí la única que gana es la banca, el casino. Yo solamente soy una marioneta dominada por los sistemas de recompensa de mi cerebro, que sigue jugando a un juego pensado para vaciar mi cartera.

En las relaciones tóxicas ocurre lo mismo. En cierto momento comprendes que nunca va a llegar el gran momento, que tú pierdes para que ellos ganen. Que su juego está diseñado para hacerse ricos y tú pobre.

Entonces entiendes que la única forma real de ganar es dejando de jugar y marchándote.

Hasta que no llegues a este punto, seguirás metiendo billetes una y otra vez con la falsa esperanza de recibir el gran premio que nunca llega.

 

Entonces voy a hablar con mis amigos, Dani y Edu y les digo “¡vamomos que aquí solo estamos perdiendo dinero!”. Pero ninguno de los dos quiere marcharse, me dicen «!Espera que estamos ganando pasta ahora!»

De la misma manera, cada persona necesita perder dinero un número de veces variable, antes de comprender que si continúan alli se van a arruinar. Unos perderán 100 euros y lo dejarán, en cambio otros le darán a su TLP infinitas posibilidades. Habrán gastado miles de euros y todavía esperarán que llegue el gran día.

 

CUANDO YA NOS MARCHAMOS, PUM, EL HOOVERING

Por fin consigo convencerles de que nos marchemos. Pero cuando nos dirigíamos hacia la puerta, el croupier nos dice que casualmente, tenemos derecho a hacer una tirada de ruleta (virtual) cada uno. Y además nos invitan a otra ronda de bebidas gratis.

Tenemos “suerte”, a mi me tocan 30 euros y a mi amigo Dani 20. A Edu no le toca nada. Bueno, pienso, al menos no nos marchamos con la cartera a 0.

Peeroo, este dinero resulta que tiene que ser para jugar a alguna máquina de nuevo. No podemos llevarnoslo tal cual.

Adivina lo que ocurre. Perdemos esos 50 euros y casi caemos en volver a gastar aún más dinero.

Este es el equivalente al hoovering cuando estás intentando marcharte de una relación con una borderline o narcisista.

Invertiste muchos recursos en tu TLP, y ella sabe que eres un buen partido. Por lo tanto no puede permitir que te vayas tan fácilmente. Le interesa que te quedes y sigas metiendo billetes en la máquina, pero sabe que estás desgastado de sacar la cartera. Es entonces cuando te ofrecen un premio repentino para mantenerte enganchado.

 

Mientras tanto pasan a nuestro lado unos chavales a los que no les ofrece la misma oportunidad. Entonces lo entiendo, estos chicos apenas jugaron dinero y no eran víctimas potenciales. Al casino no le interesa “regalarles” una tirada a la ruleta porque no podrá obtener mucho de ellos.

La intensidad del hoovering dependerá del dinero que te hayas dejado en la ruleta, así como de los posibles clientes que tenga la TLP en ese momento.

Si el casino está lleno o tu no has apostado fuerte, entonces no va a invitarte a ningún gin tonic para que te quedes allí.

 

NOS VAMOS DEL CASINO

Al final los 3 nos vamos, hemos perdido todo el dinero que traiamos, unos 80 euros cada uno en unas dos horas. Para mi solo ha sido un experimento pero ahora entiendo mucho mejor el problema de la ludopatía y las adicciones.

Si vuelvo aquí, será con la idea clara de que vamos a pasar un rato divertido y voy a perder unos 40 o 50 euros. Nada más.

En cambio, otras personas regresarán creyendo que si esta vez pulsan los botones correctos, entonces podrán obtener premio. Si estudian la jugada de forma más precisa, será posible salir victoriosos.

Esta es la misma gente que me dice en los comentarios “se que es difícil estar con mi TLP, pero vamos a ir a terapia juntos” o “voy a modificar  mi conducta y mi TNP dejará de maltratarme”.

Sencillamente esto nunca sucede. ¿O conoces a alguien que se haya hecho rico jugando al Black Jack? (Y no me vale como ejemplo la película de 21 Black Jack :)).

 

CONCLUSIÓN SOBRE LAS ADICCIONES

Despues de aquella experiencia, estas son mis conclusiones:

  •  La adicción al juego, se basa en la ilusión de poder ganar el premio gordo en cualquier momento, es lo que hace que te quedes ahí metiendo billete tras billete, pero esto nunca sucede. Lo mismo ocurre cuado estás con una psicópata, narcisista o borderline.
  •  Cuanto antes entiendas que una relación tóxica nunca da el premio gordo, antes serás capaz de salir de allí.
  •  Olvídate de las sensaciones placenteras y céntrate en tu cartera emocional. ¿Cómo estabas cuando la conociste y como te encuentras ahora mismo?
  •  Como reza ese famoso dicho “La banca siempre gana”. Si los casinos (y los bancos) no ganasen siempre, entonces no quedaría ni uno abierto. Nunca ganarás ni en el casino ni con una TLP/ TNP.
  •  Al casino tienes que ir voluntariamente. Pero una TLP es una ruleta con piernas que se acerca a ti y te ofrece varias partidas gratis. Casualmente todas ellas dan premio al principio.
  •  Solo pueden acceder mayores de 18 años.  Se presupone que con esa edad ya eres consciente de lo que haces con tu dinero. Sin embargo nadie te avisa cuando una Narcisista se acerca a ti, ni te piden un carnet que demuestre control emocional por tu parte.
  •  Cuando hay emociones de por medio, somos muy malos haciendo cuentas. Apunta en un calendario cada dia que tienes bueno, regular o malo en tu relación tóxica (explicado en este artículo). Te darás cuenta, igual que en el casino, de que entregaste muchísimo mas de lo que recibiste.

 

En resumen, si quieres “ganar dinero” no vayas a ningún casino. Buscate un trabajo estable con contrato. Tu entregas un esfuerzo y percibes un sueldo justo a cambio. Sabes a que condiciones atenerte.

Es el equivalente a tener una pareja sana, no hay lucecitas de colores ni premios gordos, pero tampoco vaciará sistemáticamente tu bolsillo. Habrá un equilibrio y una estabilidad, no serás un día rico y al siguiente pobre.

Sin embargo, si aún después de leer este texto sigues prefiriendo la emoción de jugar a la ruleta, estás avisado… tendrás tu dosis de adrenalina, puede que haya momentos en los que creas que estás ganando dinero, pero inevitablemente acabarás con la cartera vacía.

 

 

Espero que te haya gustado el artículo. Las fotos son reales, tomadas aquel dia por mi mismo mientras jugábamos a la ruleta y las tragaperras.

Nos vemos pronto!

David C.


3 comentarios

Sam · 11 septiembre, 2022 a las 19:44

Hola David! Felicitarte por tu articulo, y decir a toda la gente, que poder hablar contigo es un ejercicio rehabilitador y terapeutico! Lo recomiendo para todo aquel que este pasando momentos duros por culpa de haberse cruzado con alguien de estas caracteristicas.
Yo, desde mi perspectiva, solo añadiria una cosa mas al articulo si se me permite, y es la idea de que a veces, por la tv se ve a alguien en un gran casino que se ha llevado un «mega premio» de miles de euros… y aunque esto pase, el casino no quiebra, de hecho sigue ganando y ganando… de vez en cuando, a uno entre un millon, le dan un premio millonario para enganchar a mas gente…para una persona empatica, el mayor premio seria ser capaz de marchar o huir antes de ser descartado y antes de empezar a ser manipulado( cosa casi imposible, al igual que el premio), y esto, estoy seguro que alguna vez les debe haber pasado, el hecho de encontrar a alguien que no les baila el agua…pero por desgracia son la excepcion.
Al final, el juego engancha, las drogas enganchan, y todo aquello con componentes desequilibrantes, excitantes e imprevisibles, por desgracia, parece que a los humanos, si no estamos prevenidos, nos enganchan.
Un saludo y un abrazo, y a seguir con la batalla para conseguir la paz mental!

Toni · 13 septiembre, 2022 a las 10:03

Excelente trabajo como siempre David. Es un símil perfecto para describir el efecto que estas personas causan en uno. Gracias!

Ángel · 14 septiembre, 2022 a las 11:41

Hola David y compañer@s de casino!!! Me quito el sombrero con este artículo. Es un símil perfecto porque realmente estamos en una relación tóxica porque hemos creado una adicción con esta persona. Somos yonkies y la TNP o TLP es nuestro camello.

Efectivamente, lo que nos crea la adicción es el refuerzo intermitente y la falacia del costo irrecuperable que yo también conocía como efecto Concorde. Por eso cuesta tanto irse, por la posibilidad de ganancia futura y por no tirar por la borda todo lo invertido, como pasó con el Concorde que resultó mucho más caro de lo presupuestado. Pero claro, quién es el guapo que abandona un Concorde con lo molón que es y el pastizal que nos ha costado!!!

Después de haber tenido una relación con una TNP, y como bien dice David, se me ha grabado a fuego que las personas tóxicas son casinos con patas y que te van a intentar vender la moto a las primera de cambio. Es una bandera roja de libro.

Pero ahora, a diferencia de antes, tenemos la información y ese es nuestro poder. Para jugar a este juego siempre se necesitan dos, la banca y el pringado al que van a desplumar y tengo muy claro que conmigo que no cuenten.

Muchas gracias David por este magnífico blog.

Un abrazo a tod@s

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